Repudios tibios y frases destempladas
Los ataques terroristas que sacudieron a Francia fueron repudiados de manera categórica en el mundo, aunque el Gobierno argentino eludió una condena firme a la barbarie.
Lejos de expresar una condena inapelable al salvaje atentado contra la sede del semanario francés Charlie Hebdo , el Gobierno argentino osciló entre los tibios pronunciamientos de protocolo y las justificaciones de algunos personajes cercanos al poder. La Casa Rosada emitió un comunicado formal de solidaridad con las víctimas y de repudio al terrorismo en todas sus formas. Luego, fue sistemático el silencio por otras vías de comunicación de la propia presidenta Cristina Fernández. La masacre del miércoles último y el posterior ataque a un supermercado de París y un centro fabril, con un saldo de 20 muertos, desataron el repudio espontáneo a escala global, lo que fue coronado con la manifestación que movilizó a cuatro millones de personas en toda Francia. Fue tan masiva la expresión ciudadana que sólo pudo ser comparada con las realizadas tras el final de la Segunda Guerra Mundial.No hubo en esa demostración histórica una representación oficial del Gobierno argentino, como tampoco durante la marcha que se realizó el mismo día en la ciudad de Buenos Aires, frente a la Embajada de Francia.El canciller Héctor Timerman, por una fortuita circunstancia se encontraba en la capital francesa el día de la marcha, a la que –según precisó tardíamente ayer– asistió "a título personal". Timerman pudo haber asistido como ministro de Relaciones Exteriores y representar a la Argentina, pero, en una declaración insólita, dijo que no llamó ni había sido llamado por la Presidenta para tomar una decisión.Resulta penosa la posición ambivalente del Gobierno, que expresa una endeble condena al terrorismo. A esto se sumaron otras voces destempladas: la del incombustible Luis D' Elía, quien dijo que le parecía "una joda" que los jefes de gobierno de Israel, Benjamin Netanyahu, y de Palestina, Mahmoud Abbas, encabezaran una marcha por la paz y contra el terrorismo. También la titular de un sector de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y la decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad de la Plata, Florencia Saintout, se sumaron al coro de desubicados; mientras fue sintomático el silencio de otros aliados al Gobierno, como Carta Abierta.Argentina guarda en su memoria los ataques terroristas perpetrados por esos mismos grupos fundamentalistas contra la Embajada de Israel y la Amia. Por ello, resulta contradictorio que las máximas autoridades gubernamentales hayan permanecido en silencio o emitido módicos repudios por lo que sufrió toda Francia. Otro dato que llama a la reflexión: la marcha que se hizo en Buenos Aires no contó con la presencia de organismos de derechos humanos. Y llama la atención porque Francia fue uno de los países de Europa que cobijó a la mayor cantidad de exiliados durante la dictadura militar en Argentina.

