Relaciones multipolares
La Argentina ha sido recibida con beneplácito por la comunidad de naciones, pero su estrategia debe ser la de mantener relaciones multipolares en un mundo cambiante.
Desde el 10 de diciembre último, la comunidad internacional recibió con beneplácito a las nuevas autoridades argentinas, en especial las naciones con las cuales el país tiene históricas raíces culturales y económicas. Tales gestos incluyen a los países latinoamericanos más cercanos, los cuales están dispuestos a abrir una nueva carta de confianza a la posibilidad de mantener relaciones maduras, aun en el desacuerdo sobre temas geopolíticos.La Argentina rompió así el aislamiento que se había autoimpuesto el kirchnerismo, cuando limitó sus contactos a China, Rusia, Venezuela y Cuba. Para con las demás naciones, prácticamente no existían referencias, sólo críticas por su posición en los grandes conflictos internacionales o en el litigio con los llamados fondos buitre.El gobierno de Mauricio Macri ha roto, por caso, el aislamiento con Francia, ya que un presidente galo no venía a la Argentina desde hacía 19 años. Lo mismo sucedió con Italia: la visita de un primer ministro peninsular no se concretaba desde hacía 18 años. En menos de un mes, llegará el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, luego de 10 años de relaciones intermitentes, por momentos desopilantes, con el país más influyente del mundo.La tradición pacifista de la Argentina impone ser parte de un mundo multipolar, donde las relaciones son muy cambiantes y sujetas a intereses políticos y económicos por momentos indescifrables. La apertura al diálogo y las buenas relaciones no deben colocarnos detrás del carro de los países más desarrollados, sino que es necesaria una relación equilibrada y justa.Las potencialidades de nuestro país están ligadas a la producción primaria y a la agroindustria, como así también al conocimiento científico en diversas ramas. Es necesario que los futuros tratados impliquen un equilibrio para el desarrollo de la industria local, que gozó de protecciones o malas políticas que frustraron su plena expansión en las últimas décadas.En no pocas ocasiones, los préstamos que se conceden al país incluyen cláusulas de compra de bienes industriales o tecnológicos, que podrían ser abastecidos por la producción local.La reinserción de nuestro país debe concretarse junto con los restantes socios del Mercosur, con quienes la Argentina tiene un trato comercial privilegiado. Este bloque debe adecuarse al reciente Tratado Transpacífico, que agrupa a la zona de mayor desarrollo del mundo y del cual quedó excluido.La Argentina ha vuelto a reinsertarse en un mundo que registra profundas transformaciones. Debe hacerlo en defensa de los intereses de todos sus habitantes, y no sólo de algunos sectores. Esa es la verdadera tradición diplomática argentina, más allá de algunas relaciones pasajeras excluyentes teñidas por la subordinación o por la ideología.

