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Reclamos en paz

Suena disparatado un paro de actividades cuando aparecen los primeros signos de reactivación, más allá de que aún un tercio de la población permanece en la pobreza y uno de cada tres trabajadores se encuentra en la informalidad.

06 de abril de 2017 a las 12:51 a. m.
Reclamos en paz
Omar Viviani. Pidió “dar vueltas los taxis” que trabajen el jueves. Irá a la justicia por amenazas.

La Confederación General del Trabajo (CGT) cumple hoy una huelga de 24 horas, sin movilización, aunque habrá marchas que realizarán distintas seccionales en el país, movimientos piqueteros y agrupaciones partidarias. La decisión de no convocar a una manifestación tiende a evitar que se repitan los episodios del 7 de marzo último, que derivaron en incidentes entre grupos antagónicos y la toma del palco por militantes kirchneristas.

Pese a que los ejes del paro aparecen difusos, los dirigentes que integran el triunvirato de conducción de la CGT señalaron que la medida es en reclamo de mayores puestos de trabajo, por el cierre de las importaciones y por un cambio en la política económica. Los enunciados de la protesta no fueron acompañados de propuestas concretas para solucionar los problemas que afronta la Argentina.

Los indicadores económicos y sociales tuvieron en 2016 un retroceso respecto de 2015, año en el cual, durante los tramos finales de la administración de Cristina Fernández, se adoptaron medidas que agravaron las distorsiones ya existentes. Estas debieron ser corregidas, con un alto costo social, en los primeros meses de gestión de Mauricio Macri.

El estancamiento comenzó a revertirse en los últimos meses a partir de una cosecha récord de granos, la mayor actividad de la agroindustria y la puesta en marcha de numerosos planes de obra pública.

Suena entonces disparatado un paro de actividades cuando aparecen los primeros signos de reactivación, más allá de que aún un tercio de la población permanece en la pobreza y uno de cada tres trabajadores se encuentra en la informalidad.

El paro obedece a la necesidad de la CGT de recuperar protagonismo ante el avance de organizaciones sociales y de agrupaciones políticas que intentan capitalizar el descontento social, al tiempo que proponen soluciones inviables para el desarrollo económico. La central obrera tiene derecho a reclamar por una mayor ocupación, pero debe garantizar que la huelga se efectúe en paz, sin alterar el orden público y con respeto, a la vez, del derecho de quienes pretenden cumplir con sus tareas este día.

La amenaza de Omar Viviani, titular del Sindicato de Taxis de la Ciudad de Buenos Aires, de “dar vuelta” los vehículos que presten servicios conspira contra la defensa del trabajo. Tampoco contribuye al clima social el mensaje propalado por niños en una publicidad que reclama la adhesión a la huelga nacional.

Los trabajadores que deseen ejercer sus labores no deben recibir amenazas ni ser objeto de amedrentamientos de ningún tipo. El acceso al trabajo es para todos, y nadie puede convertirse en mandamás de un derecho constitucional, como pretenden algunos sectores.