Temas del día:

Propaganda entre los niños

El cuadernillo que incluye un rompecabezas con imágenes de la Presidenta, distribuido por el Ministerio de Acción Social de la Nación, es un gesto de irresponsabilidad civil y educativa.

10 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Propaganda entre los niños

Ya se ha abundado, pero no lo suficiente, sobre ese sesgo que los sistemas devenidos en regímenes acostumbran asumir, como lo es el volverse sobre sí mismos y montar un aceitado –y costoso– aparato autojustificativo. La Nación se diluye así en el proyecto, que consiste siempre en la persistencia del poder a como dé lugar. Curiosamente, esas operaciones aún no encontraron un buen guionista: sea en regímenes facciosos, en autocracias de derecha o izquierda, en dictaduras atroces o en democracias claudicantes, el común denominador es la burda confección de un relato de vuelo bajo, en el que el pasado se manipula en función de la desmemoria colectiva y el presente se maquilla o se niega.Siempre, claro, con cierta nerviosa urgencia que produce no pocos dislates o los entresijos barrocos y enrevesados de los intelectuales de Carta Abierta.En ese marco, algunas manipulaciones se revelan más perversas que otras cuando buscan instalar en quienes aún no pueden discernir las piedras angulares de un personalismo redencionista que siempre remite a la imagen de los caudillos populistas latinoamericanos, tan abundantes como para haber originado un género literario que va desde El señor presidente , de Miguel Ángel Asturias, hasta El otoño del patriarca , de Gabriel García Márquez.Nadie debería, empero, llamarse a engaño cuando están en juego niños y adolescentes, un rubro en el que no tendríamos que permitirnos experimento alguno.Por estos días, desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación –que conduce desde hace 12 años Alicia Kirchner– se distribuye en parques y paseos un cuadernillo que conmemora el décimo aniversario de la sanción de la Ley de Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes.Nada extraordinario, si no se repara en el rompecabezas del final, que invita a armar la imagen de Cristina Fernández, con banda presidencial, sobre el fondo de la Casa Rosada. O la de Eva Perón en la portada.Quienes aún tienen memoria y años suficientes podrán recordar los libros de texto de la década de 1950, en que escolares primarios tenían como material de lectura los logros de Eva y Juan Domingo Perón, episodios estos que, transcurridos 60 años, deberían ser mera anécdota y no repetición compulsiva del pasado.Se gobierna –debe recordarse– para el interés de todos y no para el beneficio de algunos. Cuando esa premisa se invierte, aparece el recurso fácil de lograr mediante la propaganda lo que no pudo concretarse con la gestión: instalar la idea de que estamos mejor.Debe reconocerse que algunos comenzaron a exhibir una cuota de extraño realismo, al asumir que no estamos bien pero podríamos estar peor. Sería recomendable que esa prudencia se trasladara a quienes se sienten con derecho de hacer propaganda oficialista entre los niños.