Por un espacio público con nombre de mujer
El Concejo Deliberante de Córdoba modificó una ordenanza para que la mitad de las plazas, parques y calles nuevos lleven nombre de mujer.
El Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba modificó la ordenanza sobre Régimen General de Nomenclatura de Espacios de Dominio Público, para incorporar el concepto de paridad de género. A futuro, entonces, los nuevos espacios que sean incorporados –plazas, calles y parques– deberán evocar por igual a varones y mujeres.
La medida ayudará a revertir la tendencia histórica, que claramente apuntó a masculinizar el espacio público. Pero como no se renombrarán los espacios públicos ya existentes, la desigualdad seguirá vigente.
La reforma puede sonar banal, algo insustancial que sólo se hace para adaptarse a la moda de la nueva cultura de género. Sin embargo, no lo es. La concejala Ileana Quaglino, autora de la iniciativa, afirmó que concibió el proyecto “a raíz de un relevamiento que hicieron desde la organización Juntas por la Ciudad” sobre la nomenclatura de las calles de la capital cordobesa: de 2.256 calles con nombres propios, sólo 160 eran de mujeres”.
¿Cuál es la razón de tamaña desproporción? ¿Por qué 93 de cada 100 calles llevan el nombre de un varón y tan sólo a las siete restantes se les ha dado el nombre de una mujer? Nombrar una plaza, un parque, un paseo, una calle, siempre representa un homenaje. Es un acto de memoria comunitaria que implica un fuerte reconocimiento de una trayectoria. ¿De verdad son tan pocas las mujeres a las que vale la pena recordar? ¿O es que, como en otras cuestiones, el Estado tiende, por acción u omisión, a invisibilizar a las mujeres?
Por todo ello, resulta atinado citar una de las justificaciones del proyecto que aprobó el Concejo Deliberante: “En esta época, donde el rol de la mujer en la sociedad se hace más visible, es imprescindible contar sus historias y brindarles el reconocimiento que se merecen como impulsoras de cambios. Denominar calles con nombres de mujeres es una forma, entre muchas otras, de visibilizar y reconocer los aportes de las mujeres en la historia y la contribución que han tenido y tienen en la construcción de la sociedad”.
Por supuesto, la diferencia de género en la nomenclatura del espacio público no es una particularidad de la ciudad de Córdoba. Se puede ver en todo el país, con sus más y sus menos. Ciudades como Salta, Rosario y Resistencia tienen un mayor porcentaje de calles con nombres de mujeres. En Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en cambio, se repite la escasa proporción que registra nuestra Córdoba.
También se pueden hacer comparaciones internacionales. En España, por ejemplo, un 21 por ciento de las calles de Madrid llevan nombres de mujeres; y en un importante conjunto de ciudades españolas, entre las que se encuentran Zaragoza y Barcelona, hay en promedio un 17% de sus calles que recuerdan a mujeres. O sea que los números de Córdoba o de Buenos Aires son extremadamente bajos.
Identificar los más mínimos resquicios por donde se cuela la cultura machista es una tarea necesaria para deslegitimarla. Las denominaciones del espacio público es uno de ellos.

