Temas del día:

Perduración de la crisis europea

La economía de la Unión Europea sigue perdida en un laberinto que parece agrandarse con cada nueva propuesta.

22 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Perduración de la crisis europea

Los 27 jefes de gobierno de la Unión Europea (UE) se reunirán la próxima semana para seguir buscando alguna salida del laberinto económico que ha agrietado la unidad en la acción y la certeza en el crecimiento. No será tarea fácil. El más optimista de los analistas advierte que cualquier salida impondrá un fuerte costo social y una drástica y muy condicionada rebaja de las tasas de crecimiento. De hecho, ese costo ya comenzó a pagarse en 2009, período que cerró con un balance que parece ser la evaluación de los daños causados por un tsunami: más de cuatro millones de desocupados (España hizo la mayor contribución, porque perdió 1,2 millón de puestos y el número de desempleados asciende a 4.326.500 personas). Súmense a ello los siderales déficits fiscales de los países miembros, un desfile que encabeza Grecia, con más de 14 por ciento de su producto interno bruto (PIB), tres veces más que el límite fijado por los acuerdos de Maastricht (1992), que dieron nacimiento a la Unión.

Paradojalmente, un segmento importante de esos déficits fue producido por las emisiones a gran escala, para proteger a las economías de sus países miembros de los efectos devastadores de la crisis financiera estadounidense, provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria. Los europeos bombearon miles de millones de euros para atenuar la catástrofe y parte de esos activos son utilizados ahora por bancos y finanzas de los Estados Unidos y Gran Bretaña para especular contra el euro, cuya depreciación procuran. Esto es posible por un conjunto de causas, a cual más problemática. Entre los 16 países miembros de la eurozona, hay varios, como Irlanda, Italia y Portugal, que han visto seriamente perjudicados sus sectores externos por lo que consideran una sobrevaluación de la moneda comunitaria. Otros, como Grecia, han adquirido una insana adicción por el endeudamiento, que los ha llevado a una situación de extrema fragilidad. Seguramente, la más novedosa propuesta es la presentada por Wolfgang Schaubele, ministro de Finanzas de Alemania: crear un Fondo Monetario Europeo (FME), para ayudar a los países más problematizados. El FME podría aplicar severas penalidades a los miembros que se permitan nuevos desequilibrios de sus cuentas. No todos están de acuerdo con esta iniciativa, pues varios países con capacidad para brindar ayuda financiera son reacios a cualquier forma de ayuda comunitaria. Prefieren los acuerdos bilaterales que, a su entender, imponen mayor disciplina a los asociados que contraigan nuevas deudas para comenzar a salir del laberinto. Ninguna de las dos posiciones obtendría unanimidad. Su mera presentación implicaría añadir otro tramo al laberinto de una economía afectada por la crisis y con elevados estándares de bienestar que, por la crisis, deberían ser recortados.