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Nuevos desafíos en las aulas

El irregular inicio del período escolar en la Argentina no es el único desafío que tendrá la educación a partir de hoy, ya que deberá trabajar para mejorar también los contenidos y el clima interno.

02 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Nuevos desafíos en las aulas

Hoy se inicia formalmente el ciclo escolar en la Argentina. Las últimas noticias en torno de este trascendental acto para una sociedad organizada están vinculadas con la discusión salarial que, por caso, se ha saldado positivamente en varias provincias –Córdoba, entre ellas–, mientras que aún persiste en otros distritos. Por ello, las clases tienen un inicio irregular si se consideran todas las jurisdicciones. Si bien los aumentos salariales superan –en términos relativos– las proyecciones inflacionarias para este año, la remuneración docente promedio sigue siendo baja en valores absolutos. Según informes privados, el último dato disponible a junio de 2014 mostraba que un maestro de nivel primario, con 10 años de antigüedad, apenas percibía 7.157 pesos por jornada simple.Pero el desafío de la escolaridad no puede limitarse a la remuneración de los docentes. Lo que está por delante es la capacidad de retención que tienen hoy las aulas ante un mundo desafiante en los conocimientos, y también en el clima externo que afrontan las escuelas; en los contenidos que se brindan a los educandos, que demandan nuevas capacidades a maestros y profesores y, finalmente, en la armonía interna que debe lograrse en cada aula.En estos indicadores, así como en la remuneración real que perciben los miembros de la comunidad educativa, se han registrado fuertes retrocesos en los últimos años.La asignación universal por hijo (AUH) intenta mejorar la asistencia escolar y la atención sanitaria de los beneficiarios. Sin embargo, son cada vez más los casos en los que los padres exigen a las autoridades del establecimiento, bajo amenazas y otras irregularidades, la extensión de esos comprobantes sin que exista una asistencia comprobada de sus hijos a clases.Sucede también que un número cada vez más importante de alumnos se presenta a rendir aceptando que no han estudiado ni les interesa progresar en los niveles educativos: lo hacen sólo para cumplir con las formalidades del caso, como lo reveló un reciente informe de este diario.Otro de los desafíos está vinculado con los contenidos, en los que será necesario hacer un equilibrio entre los conocimientos básicos y los desarrollos tecnológicos que exigen hoy –a educadores y receptores– nuevas aptitudes. Las pruebas de nivel internacional y del Ministerio de Educación de la Nación han mostrado bajas capacidades en Matemáticas y Lengua.Por último, y pese a las campañas realizadas para desterrar tales prácticas, aún persisten en los ambientes externo e interno de las escuelas agresiones y discriminaciones que habrá que superar para facilitar la actividad educativa.La vuelta a clases supone, en resumen, una enorme tarea para la sociedad, que anhela recuperar mejores estándares de capacitación y de clima social.