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Movernos mejor en la ciudad

Puesta a un lado por otras urgencias, la celebración mundial de la Semana de la Movilidad podría servir para formular un par de metas a fin de mejorar el tránsito y el transporte en la ciudad de Córdoba.

22 de septiembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Movernos mejor en la ciudad

Desplazada de la agenda de prioridades en un país como la Argentina, en el que aún las urgencias están vinculadas a la posibilidad de desterrar la pobreza, el trabajo informal y el abandono escolar, concluye hoy otra Semana de la Movilidad. Esta tiene como motivo central desplazar el uso del automóvil particular para privilegiar los transportes alternativos. Esta propuesta tomó fuerza en la década de 1990 en Europa y se universalizó para consagrar el Día Mundial Sin Automóvil, el 22 de septiembre de cada año. Nuestro país exhibe la condición de ser una región con petróleo, a diferencia de la Unión Europea, que se vio obligada a impulsar la iniciativa a partir de que carece de grandes cantidades de esta materia prima. Sin embargo, las políticas equivocadas han llevado a la Argentina ha perder el superávit energético, y, hoy, es un importador neto, para lo cual se destinan entre 10 y 12 mil millones de dólares anuales.La propuesta de reducir el uso del automóvil tiene, entonces, la validez de una cuestión económica y no sólo del ordenamiento del tránsito en ciudades colapsadas por los vehículos, además de cuidar mejor el ambiente en que vivimos.Cuando miramos los medios alternativos al automóvil, nos invade la angustia, que nos empuja una y otra vez al uso de los vehículos particulares para poder cumplir con nuestras obligaciones profesionales, familiares y sociales.Los trenes llenan una página cotidiana de accidentes. Tomar la decisión de subirse a uno de esos transportes es como jugar a la ruleta rusa, en la cual el mejor premio podría ser llegar unas horas tarde a destino. A partir de allí, lo peor. El transporte en ómnibus es otra calamidad, pues los riesgos y los incumplimientos de horarios son similares.Para dejar de lado lo negativo, en relación con el Día Mundial Sin Automóvil, lo mejor sería fijarnos –en nuestro ámbito– pequeñas metas que podamos alcanzar dentro de un año, cuando esta celebración nos convoque nuevamente. Los más de nueve meses de gestión del intendente Ramón Javier Mestre no exhiben resultados positivos en materia de ordenamiento del tránsito, mejora del transporte público o aliento al uso de medios alternativos. Por caso, las bicisendas. La mayor parte de ese circuito está destruida y abandonada.El ordenamiento que se prometió para el municipio capitalino tiene todavía un balance negativo en materia de transporte y tránsito para la segunda ciudad del país. Que haya un mejor servicio público de colectivos, al menos en materia de frecuencias, que se dé a conocer un plan para desalentar el ingreso con automóviles al área central y el rescate y ampliación de las bicisendas podrían ayudarnos a ser más optimistas para la próxima convocatoria de la Semana de la Movilidad. Así, todos estaríamos mejor dispuestos a darle su verdadero sentido.