Modificar Ganancias
Tanto la escala tributaria de los asalariados como la imposibilidad de las empresas de descontar de sus ventas el índice de inflación configuran distorsiones impositivas que deben ser corregidas.
Existe un debate doctrinario en la Argentina sobre si el Impuesto a las Ganancias debe afectar a los salarios que perciben los trabajadores en relación de dependencia, al entender una corriente de opinión que no puede considerarse "ganancia" a los ingresos derivados de una tarea de esas características. Otra línea de pensamiento afirma que se debe gravar todo ingreso o renta, y que la clave está en el nivel de las alícuotas y en las escalas del tributo. Más allá de esa discusión, hay que recordar que las corrientes tributarias predominantes consideran válido gravar el ingreso salarial, pero lo que debe evaluarse de manera más profunda es desde qué monto se obliga el pago al contribuyente, cuáles son las escalas y deducciones permitidas y las actualizaciones permanentes por el impacto de la inflación.Se evitaría así que cada año se discuta este tema debido a que aumentos de sueldos en torno del 30 por ciento, como se están pactando, terminan por incluir en el gravamen a un universo cada vez mayor de empleados registrados.Existen sobre esta cuestión diversos proyectos que esperan su tratamiento en el Congreso de la Nación, que el kirchnerismo se ha rehusado sistemáticamente a considerar y prefiere, en cambio, manejar la actualización de los montos no imponibles y de las deducciones como una concesión del Poder Ejecutivo a los trabajadores. Esto no es así, ya que los incrementos salariales que se pactan en paritarias sólo pretenden corregir las subas de precios de períodos anteriores.De hecho, una política macroeconómica estable es una responsabilidad primaria del Gobierno nacional, que llegó a incursionar bajo el falso axioma de que "un poco de inflación" era beneficioso para la actividad económica en general.Sus principales voceros aún justifican que la Argentina no sufre una espiral inflacionaria, pese a que el índice de precios real subió en forma permanente desde 2006, cuando llegó al 12 por ciento anual, hasta la actualidad, en que oscila entre 35 y 40 por ciento.A estos datos se suma el último informe preparado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que demostró que los trabajadores alcanzados por el Impuesto a las Ganancias deben afrontar tasas efectivas superiores a las de otros países latinoamericanos, como Chile, Uruguay y Perú.El gravamen también tiene una incidencia negativa en los patrimonios de las empresas, pues estas se hallan impedidas de aplicar el ajuste por inflación, por lo cual tributan sobre ganancias ficticias, al no poder descontar del monto de ventas el impacto inflacionario.Estas distorsiones deben ser corregidas, para facilitar un mayor poder de compra a los asalariados y la contabilización de números reales por parte de las empresas, todo lo cual permitirá un mejor desarrollo de la economía.

