Mientras Europa espera a China
La cumbre de la Unión Europea (UE), cerrada el miércoles último en Bruselas, deliberó apenas una hora y media, sin adoptar medida alguna.
La cumbre de la Unión Europea (UE), cerrada el miércoles último en Bruselas, deliberó apenas una hora y media, sin adoptar medida alguna. Los tres problemas capitales de su crisis económica (la quita que se aplicará sobre la deuda soberana griega, el monto definitivo del fondo de rescate y la recapitalización bancaria) ni siquiera merecieron un tratamiento profundizado en el habitual informe final. Ese silencio es la más sincera confesión de impotencia. Persisten los desacuerdos entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. Merkel sostiene que las bancas deben ser las que afronten en una primera etapa el eventual saneamiento de una economía que, es evidente, está demasiado enferma como para esperar nada de pociones mágicas. Cumplida esa etapa, se hablaría entonces del montante del fondo, algo que preocupa a los ciudadanos (votantes) alemanes, que no están dispuestos a cargar con el mayor peso de la reestructuración. Sarkozy invierte los términos: primero el fondo y después las responsabilidades bancarias, cuya acción irresponsable fue uno de los principales factores del actual descalabro.Ahora, más que nunca, las esperanzas ya no se depositan en la intervención de los Estados Unidos, hundido en su propio cenagal desde el estallido de su "burbuja inmobiliaria", sino de los Bric. En este sentido, Sarkozy anunció el mismo miércoles que dialogará con su colega de China, Hu Jintao, para conocer cómo y cuándo comenzará a mandar la ayuda que prometió mientras eurófilos y euroescépticos intercambiaban sarcasmos y denuestos en la capital belga.Los ministros de finanzas de la UE deberán determinar antes del próximo mes el volumen del nuevo fondo de rescate, un enigma nada fácil de elucidar, porque son los tenedores de los bonos soberanos griegos quienes deberán fijar el límite de la quita que aceptarán sobre los bonos que tienen en cartera en un eventual canje de papeles, que, como mínimo, podría representarles una pérdida del 50 por ciento. Y, además, cuánta será su participación en el fondo de rescate.Se presume que el fondo del segundo rescate (el primero fue un alarde de optimismo, que terminó en un fracaso) oscilaría entre 250 mil millones y 275 mil millones de euros. En cuanto a la recapitalización bancaria, no podría ser inferior al nueve por ciento, a partir de junio próximo. Se requerirían 106.447 millones para recapitalizarse y alcanzar un capital de máxima calidad. De ese monto, a la banca española le corresponderán 26.161 millones, lo que convierte a los bancos hispanos en los más necesitadas de metálico en Europa (para no mencionar a Grecia). Las entidades italianas precisan 14.771 millones, seguidas por las francesas (8.844 millones), las portuguesas (7.804) y las alemanas (5.184). Que los chinos y sus aliados del Bric no se demoren, porque la unidad de la UE se está agrietando.

