Más que un proyecto, una excusa
La propuesta oficialista de declarar a los vendedores de diarios y revistas como empleados de las empresas editoriales es un nuevo intento por asfixiar económicamente a la prensa.
Diputados nacionales kirchneristas, la mayoría de ellos enrolados en La Cámpora, presentaron un proyecto de ley para transformar en relación laboral el vínculo entre los quioscos de diarios y revistas y las empresas que editan esos productos editoriales. La iniciativa fue repudiada por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), que con justicia la consideró absurda. El comunicado institucional plantea: "¿Cuál es la diferencia entre esa relación, claramente comercial, y la que existe entre el dueño de una librería y las editoriales de libros? ¿O, si se quiere ver el absurdo del planteo, entre un ferretero y la acería que produce los hierros y tornillos? ¿O entre el propietario de un quiosco de golosinas y el fabricante de caramelos?".El proyecto crea un régimen laboral especial para los canillitas, con el supuesto objetivo de combatir la informalidad y ponerlos a salvo de la creciente caída de las ventas de diarios y revistas. Propone la constitución de una comisión tripartita –vendedores, distribuidores y empresas editoras– para "producir mejoras en las condiciones y modalidades de trabajo de la actividad".Para Adepa, la única explicación posible es que el kirchnerismo sigue buscando la forma de "asfixiar a la prensa crítica", en el entendimiento de que los medios cercanos al Gobierno reciben cuantiosos recursos para financiarse. En cambio, la prensa no adicta –y, en especial, cientos de pequeñas y medianas empresas– corre el riesgo cierto de desaparecer por completo, de implementarse una medida semejante, a consecuencia de la imposibilidad de absorber los nuevos costos.Lo mismo sucedería en cualquier actividad económica en que las empresas se vieran obligadas a transformar las relaciones comerciales en vínculos laborales.El canillita, como el librero, para volver al ejemplo que da Adepa, vende lo que otro produce, y ni siquiera hay un vínculo de exclusividad: cada quiosco puede vender multiplicidad de diarios y revistas. Para tener disponible el material, no invierte dinero, pues no compra su stock ; lo recibe en consignación. Lo que no vende, lo devuelve. Y del dinero que recibe por lo que vende, se queda con un porcentaje, que representa sus ingresos.Además, como recuerda Adepa, en Argentina "la venta de diarios y revistas sólo puede ser realizada por las personas autorizadas por la autoridad de aplicación". Hace muchos años que los editores de diarios y revistas han tratado de generar nuevos canales de comercialización y no lo han conseguido. De una u otra manera, lo que se ha dicho en esas ocasiones es que hay que salvaguardar la fuente de trabajo de los canillitas.Ahora, quienes dicen pretender formalizar sus puestos de trabajo y sus ingresos están poniendo en riesgo la existencia misma de la cadena de comercialización, al volver inviable el producto que les da su razón de ser.

