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Los peligros del populismo de Trump

Cambio climático. Es posible retroceder décadas en apenas unos minutos, como bien lo demuestra la decisión norteamericana. Trump anuncia que EE.UU. abandona el Acuerdo de París

04 de junio de 2017 a las 12:51 a. m.
Los peligros del populismo de Trump

Nadie podrá reprocharle a 
Donald Trump el incumplimiento de sus amenazadoras promesas: la salida de los Estados Unidos de los acuerdos climáticos previstos en el Tratado de París pinta de cuerpo entero a una gestión signada por el más elemental de los populismos, a la vez que pone al mundo en ruta, de nuevo, hacia la oscuridad de las cavernas de la que trataba de emerger.

Es un golpe a uno de los acuerdos mundiales más trabajosamente logrados y una cachetada a la Europa unificada.

Con la decisión anunciada, Trump asesta un duro golpe a la gestión de Barack Obama, firmante de dichos acuerdos. Con esto, tendrá el magnate la posibilidad de decir a sus votantes que creará nuevos empleos con el retorno a las energías sucias que el Tratado de París limitaba de manera progresiva y que hasta China, la potencia más contaminante del planeta, había suscripto.

Es posible retroceder décadas en apenas unos minutos, como bien lo demuestra la decisión norteamericana. Años de crear conciencia en el desarrollo de cierta sustentabilidad y de inversiones descomunales tendientes a la preservación del medio ambiente quedan reducidos a la condición de mero ensayo por un capricho presidencial, que muestra en toda su crudeza ya no la cara menos amable del capitalismo, sino una arcaica mirada imperialista. Sin dudas, la controvertida gestión de Trump avanza en sentido contrario a las agujas del reloj.

Por supuesto, no existe inocencia en estas cuestiones: la vuelta al uso extensivo del carbón –hoy considerado un combustible obsoleto– puede crear momentáneas fuentes de trabajo, y la falta de restricciones a las industrias más contaminantes le significaran a no pocas megaempresas un ahorro considerable. Lo mismo ocurre con los combustibles fósiles, por citar sólo ejemplos contundentes. Desde un principio se sabía que el ocupante del Salón Oval predicaba tanto el negacionismo como el euroescepticismo.

Claro que cada nueva cachetada a la vieja Europa es un paso más hacia la debilidad creciente de la Otan, un organismo que siempre se encolumnó tras los designios de Estados Unidos y al que alguna vez querrá recurrir Trump como otros lo hicieron antes. La creciente desconfianza dará en algún momento frutos no deseados.

La invocación del presidente francés Emmanuel Macron a hacer de nuevo grande el mundo es toda una respuesta a quien hizo toda su campaña planteando el retorno a la grandeza de los Estados Unidos.

Entre la mirada de uno y otro media el mismo abismo que entre quienes quieren salvarse solos y quienes entienden la aventura humana como un proceso colectivo. De cómo salgamos de esa discusión depende el futuro de todos.