La marcha hacia el oeste
La estrategia de expansión del comercio exterior chino pone un énfasis especial en la intensificación del intercambio con los países latinoamericanos, en especial los asomados al Pacífico.
Las deliberaciones de la quinta Cumbre China-América, realizada la semana anterior en Lima (Perú) con la participación de 400 empresas chinas, 400 peruanas y otras 200 de regiones del hemisferio, ampliaron las perspectivas de un cambio en el comercio internacional. De mantenerse las actuales tendencias, el gigante asiático desplazará a la Unión Europea de la segunda posición en el intercambio comercial latinoamericano. Las cuatro principales naciones del área con acceso al Pacífico –México, Colombia, Perú y Chile– acumularon el 55 por ciento de las exportaciones de América a China, por un monto conjunto de 450 mil millones de dólares.Naturalmente, a "los Cuatro del Pacífico", como se denomina a ese grupo de países, que este año suscribieron el Acuerdo de Asociación Transpacífico para afianzar el cambio del eje comercial mundial, deben sumarse Brasil y la Argentina. Estas naciones "atlánticas" también registran un activo tráfico de mercancías con la superpotencia asiática, que se incrementaría de manera sustancial cuando se concrete el proyecto chino-colombiano del denominado "Canal Seco", esto es, el ferrocarril que transportará las mercancías que ya no pueden desplazarse por las limitaciones técnicas del canal de Panamá, que resulta intransitable por los supercargueros modernos con capacidad de 11 mil contenedores.El principal beneficiario sería Brasil, porque un volumen importante del petróleo extraído de su plataforma atlántica se exportará a China por la ciudad que se construirá en Colombia.Este emprendimiento tendrá un fuerte impacto geopolítico, porque desde hace más de dos décadas los Estados Unidos vienen incrementando sus importaciones de combustible desde nuestro hemisferio; el 40 por ciento del petróleo que consume en la actualidad proviene de América latina, que va sustituyendo a Medio Oriente y el mar del Norte como proveedores de hidrocarburos.En 2010, China sobrepasó a los Estados Unidos como primer consumidor de energía y sigue negociando acuerdos bi y multilaterales para asegurarse el acceso a las ingentes reservas de minerales y combustibles de nuestro continente.La región puede convertirse, pues, en escenario de una dura confrontación directa de las dos mayores potencias económicas del mundo en el frente energético. En 2010, Beijing importaba cada día cinco millones de barriles de petróleo, un volumen que las proyecciones para 2035 elevan en un 120 por ciento.El tráfico comercial latinoamericano-chino se basa sobre las exportaciones de combustibles y materias primas de la región y las importaciones de manufacturas de la superpotencia oriental. En el conjunto del comercio exterior chino, América latina sólo representa el seis por ciento de sus importaciones, suministradas en gran parte por Brasil, país que junto con Chile son sus principales socios comerciales latinoamericanos.

