La inseguridad se combate con realismo
Para los problemas que la delincuencia le plantea a Córdoba, es necesario actuar de forma práctica y no con anuncios grandilocuentes.
La inseguridad en la Circunvalación de la ciudad de Córdoba es un hecho recurrente y grave. En los últimos días, la cuestión alcanzó notoriedad porque el colectivo en el que viajaban Los Caligaris recibió una pedrada en el tramo comprendido entre las avenidas Alem y Capdevila. Los músicos lo informaron a través de un video que rápidamente se viralizó.
No fue un hecho aislado. Desde hace tiempo, en Circunvalación y en otras rutas a la salida de la Capital provincial se registran ataques con pedradas contra los vehículos. El objetivo es reventar el parabrisas. Los conductores, como no pueden ver, tienden a frenar y son asaltados.
Además, hay riesgos de que las piedras ingresen por ventanillas que están abiertas o que las rompan. En estos casos, el conductor o alguno de sus acompañantes pueden resultar con heridas de consideración.
Un agente de la Policía Caminera resultó lesionado en El Tropezón: recibió el impacto de la piedra en la cara; además de un corte, perdió un diente. Y un joven trabajador, que iba en el auto con su padre, sufrió un piedrazo en la cabeza en Circunvalación y Camino a 60 Cuadras, en la franja sur de la ciudad de Córdoba: quedó inconsciente y debió ser hospitalizado; al ser dado de alta, manifestaba problemas de audición.
Este modus operandi se repite, sobre todo, en horas de la noche y durante la madrugada. La Policía no ha querido hacer declaraciones oficiales sobre el tema. Pero de acuerdo a trascendidos, está analizando la situación y evalúa cómo implementar más y mejores controles, porque la cuestión preocupa.
Es que circula en la sociedad el testimonio de algunas víctimas que dicen haber denunciado en comisarías los ataques que sufrieron y que allí les dijeron que no podían hacer nada porque no cuentan con móviles o personal suficiente.
También hay una incipiente discusión sobre la fuerza a la que le corresponde actuar. La Policía Caminera dice que su función es controlar la velocidad, no prevenir delitos. De ser así, la responsabilidad la tendría el Comando de Acción Preventiva (CAP), pero sus móviles o motos no suelen recorrer la Circunvalación.
En cualquier caso, en Córdoba, es factible describir la inseguridad como oleadas geográficamente móviles. Cierto tipo de delito parece concentrarse en un área específica durante un tiempo determinado. Cuando el aumento de las denuncias impacta en las estadísticas, las comisarías de la zona redoblan los controles. Entonces, el delito en cuestión pierde fuerza, como si los delincuentes se mudaran a otra región de la ciudad y pusieran en práctica otras opciones. Cuando en esa segunda área se refuerza la presencia policial, los delincuentes migran hacia una tercera.
Si uno se toma el trabajo de expandir el hilo temporal bajo análisis, se puede ver que el ciclo se reinicia de forma periódica. En 2018, el Ministerio de Seguridad provincial anunció que controlaría Circunvalación con torres de videovigilancia. Nunca se pusieron porque, en realidad, no pueden instalarse por falta de electricidad e internet. Es de esperar que ahora las autoridades tomen medidas realistas y prácticas.

