La incautación de la libertad
Si la historia tiende a repetirse, y la segunda vez como farsa, la civilidad ha asistido al primer acto de un espectáculo que agravia la dignidad y el decoro de la Nación.
Para un movimiento político que, en función de gobierno, se incautó de miles de millones de dólares pertenecientes a aportantes del sistema de jubilación por capitalización, incautarse de una fábrica de papel es un mero trámite, avalado por la obediencia de sus diputados. Estos cumplieron, como les ordenaron, la primera etapa de la legitimación formal del despojo. Habitualmente, el kirchnerismo exhibe su carencia de principios a la hora de tomar decisiones que degradan la calidad institucional de la República. Con la virtual incautación de Papel Prensa, se está superando a sí mismo. Sus argumentos son falaces e inconvincentes, no sólo porque agravian la seguridad jurídica, sino también porque lo suyo no es convencer sino imponer.El debate que concluyó con la media sanción de la ley que mutilará aun más la equidad y libertad, que en las democracias consolidadas son garantía para el ejercicio del periodismo independiente, agrega otra página a la negra historia del arrebato al servicio del pensamiento único.El kirchnerismo se dice peronista por conveniencia electoral, pero nada le irrita más que le recuerden las nefastas consecuencias que para el caudillo y su movimiento tuvo el ejercicio del poder absoluto que detentó. ¿Para qué recordarlo, si la historia argentina empieza el 25 de mayo de 2003, cuando "Él" juró su cargo presidencial?Lo que vendrá luego del expolio será, naturalmente, la cuotificación de este insumo básico y las intimidaciones de amañadas inspecciones de todo orden. Eso ya lo practicó Perón en sus dos primeras administraciones, para amordazar a los medios que rehusaron ser meros transmisores de pensamiento único. Pero esa es historia descartable, como lo es su enseñanza de que "cuando tenía al periodismo en contra conquisté el poder y cuando lo tuve todo a favor, lo perdí".Los personeros oficialistas invocaron principios de equidad. Y si algo caracteriza al oficialismo es su militante desprecio por la equidad: baste con recordar el manejo arbitrario de las pautas de la publicidad oficial, que premia a la obsecuencia y castiga a la independencia. Sea esta practicada por grandes medios o por pequeños periódicos que apenas logran sobrevivir. La libertad de prensa está consagrada por la Declaración de Chapultepec, por tratados internacionales firmados por la República y por la propia Constitución Nacional (artículo 32). ¿Qué importancia tiene eso para el actual oficialismo, que desde 2003 arrasa con el federalismo, principio básico de nuestro sistema institucional?La realidad no se cubre con papel. Ni hay mordaza presuntamente legal que silencie la verdad. Adicto al blindaje y al aislamiento, el oficialismo pretende cubrirse con falacias, premiar con prebendas y silenciar al pensamiento divergente. ¿Es aún permisible citar a Joan Manuel Serrat, cantautor progresista si los hay? "Nunca es triste la verdad / lo que no tiene es remedio".

