La ciudadanía espera propuestas
El año electoral en ciernes debe ser asumido con seriedad por los aspirantes a ocupar cargos públicos, ante una sociedad saturada por las viejas componendas políticas.
Un fenomenal cronograma de elecciones se desarrollará este año en la Argentina, en vistas de la renovación de autoridades ejecutivas y legislativas en todos sus niveles, incluida la sucesión de la presidenta Cristina Fernández. Se trata del acto reverencial de la democracia y la Constitución por el cual, cada dos años, se pone en vigor el derecho que le asiste a la ciudadanía de elegir a sus representantes en las urnas. A diferencia de los comicios de medio término, en los que sólo se designan cargos legislativos, esta vez estará todo el poder político en juego. Como se dijo, desde la Presidencia del país hasta las gobernaciones, intendencias, legislaturas y las bancas que se renovarán en ambas Cámaras del Congreso de la Nación.Ahora bien, en el marco de costosísimas campañas proselitistas que despegaron mucho antes de lo que establecen los plazos legales, la sociedad ha sido abrumada por una avalancha de precandidaturas de diverso signo y origen; en la mayoría de los casos con posicionamientos individuales, aunque módicos respecto de la difusión pública de propuestas para la gente. Por ahora el debate de ideas ha sido relegado por un escenario de crispación entre los futuros aspirantes a suceder a Cristina Fernández.Huelga apuntar que la sociedad espera de sus dirigentes medidas concretas y perentorias que mejoren su calidad de vida y que le den previsibilidad ante un porvenir cada vez más incierto. Falencias estructurales de viejo arrastre como la inseguridad, la pobreza, el desempleo, la inflación y los servicios públicos caros e ineficientes, son sólo algunos de los desafíos que los futuros gobernantes deberán asumir como meta crucial.Es pertinente en ese sentido, atender las recurrentes advertencias que formulan la jerarquía de la Iglesia Católica Argentina sobre clima de enfrentamientos verbales que dividen a la sociedad, muchas veces por discursos flamígeros que bajan desde lo más alto del poder nacional.La inflación, el avance estrepitoso del narcotráfico, la creciente corrupción en la administración del Estado, la trata de personas y el crimen organizado, son también factores que tienen en ascuas a la población y que deben estar por encima del armado de una boleta de candidatos de cara a la exuberante oferta electoral en ciernes. En la recta final hacia las urnas de 2015, sería prudente que las internas políticas vayan dando lugar a las propuestas. Las mayores expectativas hacen foco en la sucesión presidencial, que pondrá fin a una gestión que se extenderá 12 años y dejará un vacío enorme en materia de transparencia pública y de equidad social y económica. Nadie pude hacerse el distraído. La sociedad ha madurado y será decisiva al momento de los premios y castigos en las urnas.

