Invertir en infraestructura
La falta de gas natural para habilitar nuevas conexiones y los periódicos cortes de energía ante picos de la demanda revelan la necesidad de invertir en infraestructura básica.
La existencia de más de mil departamentos cuyas conexiones al servicio de gas natural no pueden ser habilitadas por la falta de fluido y los periódicos cortes de electricidad ante picos de la demanda, revelan la urgente necesidad de invertir en infraestructura básica.
Es cierto que las inversiones no se realizaron debido a que las tarifas de gas natural para el consumo domiciliario se encuentran congeladas desde hace más de 12 años, por lo cual, ante la suba permanente de costos, las empresas proveedoras y distribuidoras postergaron la asignación de fondos para obras.
La falta de una actualización tarifaria equilibrada y que respete las distintas escalas sociales generó distorsiones en el consumo y, quizá, una sobredemanda para uso intensivo.
La demanda supera a la oferta, ya sea la generada en el país o por importación de gas liviano de petróleo, que luego se regasifica aquí y se distribuye a través de los principales gasoductos.
La tarifa congelada y la desatención del Estado nacional en materia de inversiones en infraestructura obliga a soluciones de coyuntura para evitar que la falta de fluido impida la apertura de nuevos negocios o bien la habilitación de cientos de departamentos construidos en el área céntrica de la ciudad de Córdoba y los barrios Nueva Córdoba, General Paz, Alta Córdoba y Alberdi.
La Provincia y la Municipalidad de Córdoba, las empresas desarrollistas y Ecogas decidieron integrar un fideicomiso encargado de administrar los fondos, lo que permitirá construir las centrales de bombeo, evitando así el problema de que el gas natural sea insuficiente o no tenga el volumen adecuado para su distribución.
Los fondos para la constitución de este fideicomiso serán aportados por las partes interesadas, cuando en realidad esta inversión debería ser cubierta en forma adecuada por la empresa distribuidora, con la supervisión del Estado, el que debe autorizar una suba racional de tarifas que permita operar el servicio y obtener una rentabilidad adecuada.
Por otra parte, está claro que las sobretasas cobradas al consumo de electricidad para el tendido de nuevas redes, que eviten la aparición de las conexiones clandestinas que debilitan el suministro, aparecen como insuficientes, dado que los problemas se repiten ante la aparición de temperaturas pico en invierno o verano.
Mal que les pese a las autoridades nacionales y provinciales, hay serios problemas de infraestructura, que afectan la vida de miles de personas e impiden el desarrollo normal de nuevos negocios o la ampliación de las plantas existentes por carecer de ese insumo básico.
Aunque esas obras no logren el rápido aplauso político, es necesario encararlas, para solucionar las urgencias del momento en un contexto de mejor calidad de vida y dar previsibilidad al desarrollo económico en el mediano y largo plazo.

