Temas del día:

Inseguridad: un combate por ahora ineficaz

La población de Córdoba espera que la autoridad política, la Jefatura de la Policía y la Justicia reviertan un entramado delictual que parece no tener tregua.

17 de septiembre de 2021 a las 12:02 a. m.
Inseguridad: un combate por ahora ineficaz
Alfonso Mosquera. Titular de Seguridad de la provincia de Córdoba. (La Voz / Archivo)

Al repasar los violentos episodios de inseguridad que se registran en la ciudad de Córdoba, no es difícil inferir que estamos frente a una escalada delictiva que supera en muchos casos el poder de reacción de la Policía.

Es una dolorosa realidad que se refleja en los reportes periodísticos sobre robos de todo orden, y también en las manifestaciones callejeras que organizan grupos de vecinos para visibilizar el problema y dar cuenta de la ausencia policial en sectores críticos.

No son movilizaciones agitadas por sectores políticos. Es el reclamo sin banderías de ningún tipo de gente que sale a la calle para expresar sus quejas por la falta de protección que le debe garantizar el Estado y por el miedo a ser víctima de malvivientes pertrechados y jugados a todo.

Días atrás informamos sobre una seguidilla de hechos violentos en apenas 72 horas. Entre ellos, se enumeró el asalto a un maxiquiosco que terminó con el propietario del negocio herido de un balazo en una pierna. La crónica también habla de un hombre y su hijo que fueron interceptados y zamarreados por dos motochoros. Y de un vecino que fue despojado de sus pertenencias cuando intentaba subir a su auto.

Todo en cuestión de horas y muchas veces a plena luz del día, en el marco de una escalada que tiene como blanco preferido a comercios, a viviendas particulares y a peatones.

Es constatable, además, que la proliferación del pillaje urbano no se corresponde con la módica cantidad de detenidos por la Policía y la Justicia.

La imágenes que nos devuelven las cámaras de seguridad públicas y privadas no sólo son impactantes, sino que muestran la impunidad con la que actúan estos sujetos, ya sea de manera individual o en los resonantes golpes tipo comando.

¿Cómo darle consuelo a un comerciante que fue asaltado tres veces en pocos meses o a una familia a la que le desvalijaron la casa, con el razonamiento fácil de que la inseguridad tiene alcance nacional?

No es novedoso que los funcionarios de las áreas pertinentes en el combate al delito echen manos al mal de otros como consuelo propio. Esta vez, fue el ministro de Seguridad de la Provincia, Alfonso Mosquera, quien argumentó, días atrás, que “todo el territorio nacional está bajo una intensidad delictiva”.

No es un diagnóstico desacertado, pero también es cierto que cada jurisdicción debe contar con una fuerza de seguridad alistada para, al menos, atenuar la ola de asaltos. Y con una planificación que no se limite sólo a poner más agentes en las calles.

No se trata sólo de cotejar los índices de criminalidad en Córdoba con lo que ocurre en otras provincias. La población espera que la autoridad política, la Jefatura de la Policía y la Justicia reviertan un entramado delictual que no parece tener tregua.

El Estado no debe permanecer ausente en momentos en que la inseguridad urbana ha puesto a la ciudadanía en situación de vulnerabilidad.