Inscribir al personal doméstico
El sistema de registro de personal del servicio doméstico, que formaliza el trabajo de cientos de miles de empleados, hace justicia a un sector históricamente postergado en la Argentina.
A pocas horas del vencimiento del plazo establecido para el registro del personal de servicio doméstico, tal como lo impone el nuevo sistema vigente, los magros resultados obtenidos obligan a un replanteo para que no se desperdicie el mejor intento hasta hoy concebido en beneficio de uno de los estamentos laborales más desfavorecidos del país. Sólo unas decenas de miles de empleadores se han registrado dentro del plazo iniciado el pasado mes de mayo y que termina este domingo 30, lo que lleva a presuponer una magra cosecha para un sistema que debería tener mejor suerte.En un país castigado por un altísimo índice de trabajo informal, que promedia el 32 por ciento sobre el total de la masa laboral, la creación de un registro para empleadores y empleados del servicio doméstico debe verse como una fuerte apuesta en favor de un sector por cuya inclusión casi nada se hizo en décadas.Debe recordarse, al respecto, que la discusión sobre las condiciones de trabajo del sector recién comenzó a darse, de manera tardía, a mediados de la década de 1960, con los primeros intentos de sindicalización, materia esta en la que todavía se registran sostenidas falencias.Por ello, la obligación de que los empleadores ingresen a un registro nacional debe ser entendida, mucho más allá de un intento fiscalista, como un acto de reparación para con uno de los sectores más vulnerables y un acto de justicia entre tantos que nuestro país aún adeuda.Pero una pesada herencia cultural parece que se impuso para que la desconfianza minara este intento: de los empleadores, por los costos que el sistema implica, y por parte de los empleados, por el temor a la pérdida del empleo. Y no resulta menor el dato referido al mecanismo: la tramitación vía Internet, un auténtico escollo.En efecto, para muchos, la relación con un medio aparentemente cómodo como es la tramitación on line se torna difícil y suele requerir del auxilio de terceros. Ello, sin obviar la pesadez del soporte y la complejidad del trámite.Si se pudiera avanzar hacia una simplificación del trámite, unido esto a una más profunda concientización de los involucrados en la cuestión, quizá los resultados mostrarían mejores cifras. Nada que, por otra parte, no pueda reformularse en pos de un objetivo claramente superior, cual es la inclusión laboral de un sector largamente postergado.Lo mejor sería que los esfuerzos se enfocaran en los mismos beneficiarios, para que les queden meridianamente claros los beneficios en juego. Tal vez los números, por ahora provisorios, impongan una suerte de período de ajuste, con la debida profundización de las acciones ya encaradas, para que los resultados estén acordes a las expectativas creadas y una acción destinada a saldar viejas deudas de la sociedad argentina coseche mejores resultados.

