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Injustificado ataque israelí

El mundo entero está indignado por el salvaje ataque de comandos de la armada judía a una flotilla de barcos que transportaba ayuda humanitaria a Gaza.

04 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Injustificado ataque israelí

Para quienes creían posible la paz entre israelíes y palestinos, y que además reconocen a Israel como una democracia y un Estado soberano, la jornada del lunes pasado ha sido triste y decepcionante. El injustificado ataque de comandos de la armada judía a una flotilla de barcos que transportaban ayuda humanitaria a la Franja de Gaza ha sido calificado en el mundo entero como una provocación, una masacre y un acto de terrorismo de Estado.

Hasta la propia prensa israelí, a través de sus principales diarios, ha criticado con dureza al primer ministro Benjamin Netanyahu e, incluso, solicitó la inmediata renuncia del ministro de Defensa, Ehud Barak. Así lo dicen los titulares de diarios como "Yediot Aharonot", "Maariv", "Haaretz" y "The Jerusalem Post" que no ahorran palabras en los calificativos: "Fiasco en alta mar", "Completa estupidez", "¿Dónde tenía la cabeza?", "Barak ha fracasado y debe renunciar", reclamaron algunos de los títulos.

La flota atacada -que había partido desde un puerto de Turquía con autorización de ese país- transportaba 10 mil toneladas de alimentos, remedios, instrumental médico y otros elementos destinados a la población hacinada en Gaza. A bordo viajaban unas 700 personas provenientes de unos 40 países, adherentes a distintas organizaciones no gubernamentales (ONG).

El ataque del lunes, además de haber sido una agresión y una masacre, se convirtió en la peor derrota de Israel de los últimos tiempos, ya que provoca un daño gravísimo y quizá irreversible a la credibilidad de su gobierno y sus fuerzas armadas, con consecuencias políticas, diplomáticas y estratégicas impredecibles para el futuro. Lo peor de todo es que el gobierno de Netanyahu aparece como rehén o prisionero de su ministro del Exterior, el extremista de derecha Avigdor Lieberman, un nacionalista agresivo y partidario de soluciones puramente militares.

Netanyahu debió suspender, obviamente, la visita que tenía prevista para el día siguiente a Washington, donde iba a ser recibido por el presidente Barack Obama para hablar de un plan de paz para Medio Oriente.

Todo indica que el primer ministro israelí no está en condiciones de mantener el equilibrio interno en su país y lograr una coordinación entre el gobierno, las fuerzas armadas y los servicios de seguridad. No es la primera vez que los militares israelíes y el mítico servicio secreto Mossad cometen gruesos errores y se llevan un fiasco, ya que fracasaron en la guerra del Líbano y en la última operación contra Gaza.

Ahora, de lo que se trata es de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) y toda la comunidad internacional impidan que se propague la violencia en Medio Oriente y vuelvan imperiosamente a las negociaciones por la paz, aunque quizá deba pasar bastante tiempo para que esta alternativa sea viable.