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Independientes, de obra y de palabra

Nuestro país celebra hoy 198 años de la Declaración de la Independencia, en un mundo cada vez más interrelacionado en sus decisiones, que demanda un respeto irrestricto a la ley en lo externo e interno.

09 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Independientes, de obra y de palabra

La Argentina conmemora hoy 198 años de la Declaración de la Independencia en la histórica Casa de Tucumán, en un contexto de grandes desafíos externos e internos, que de algún modo recuerdan los que afrontaron los próceres, aunque aquellos representaron por entonces una empresa titánica. La gesta asumida en Tucumán fue el resultado de años tumultuosos en la historia nacional, tras la Revolución de Mayo en 1810. En esos momentos, la decisión de liberarse de cualquier dominación significó un duro desafío para un país que debía comenzar a organizarse. De hecho, esa nación tardó años en forjarse; vio la luz recién en 1853 y se consolidó tras la batalla de Pavón, que permitió la incorporación de todas las provincias que hoy forman la República Argentina.Aún con grandes desafíos por alcanzar, la celebración de esta jornada debe significar la reafirmación del concepto independentista en lo político y en lo económico, en un mundo globalizado y cada vez más interrelacionado por las nuevas tecnologías y formas de comunicación.Este concepto puede verse disminuido ante la intención de un grupo de legisladores de instalar el 29 de junio de 2015 como el día del primer grito independentista, en función del pronunciamiento realizado hace casi 200 años por el Congreso de los Pueblos Libres, en la actual Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Ese acto sería recordado con un feriado nacional el próximo año y con la institución en esa jornada del Día de la Declaración Independentista para los años sucesivos.Aunque la Argentina ha dado pasos significativos para revalorizar la relación con las restantes naciones latinoamericanas, no deben perderse de vista –y deben ser rescatados– los hechos y los protagonistas que decidieron en Tucumán avanzar hacia un concepto de libertad política e independencia económica.Otro hecho que puede quitar lucimiento a la jornada es la presencia o no del vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, en los actos centrales que se celebrarán en Tucumán. En este caso, no se trata de un juicio definitivo sobre la conducta de la segunda autoridad del país, pero hay que recordar que sucede luego del procesamiento dispuesto por la Justicia federal y en el marco de numerosas investigaciones abiertas en su contra. Su presencia, sostenida con débiles argumentos, no contribuye a valorizar a quienes lucharon por crear una patria de hombres libres y honestos.La soberanía política y la no sujeción a los poderes económicos, que se proclama para el contexto mundial, debe implicar –en el plano interno– la sujeción a la ley de una manera irrestricta, por parte de los gobernantes. Estos, de modo cotidiano, sin dobles discursos ni hipócritas alusiones, deben dar testimonio de que verdaderamente están dispuestos a someterse a los principios éticos y legales que soñaron quienes forjaron la Independencia hace casi dos siglos.