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Honestidad externa

Para lograr que EE.UU. aprobara el nuevo canje de deuda, el Gobierno reconoció los factores negativos que impactarían en la economía.

23 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Honestidad externa

Un documento emitido por el Gobierno nacional reconoció que "la Argentina ha experimentado inestabilidad política, social y económica en el pasado y puede volver a sufrirla en el futuro". Aunque se abstuvo de hablar de "factores destituyentes", entre las causas de inestabilidad mencionó a los "altos niveles de inflación, controles cambiarios, controles de salarios y precios, etcétera". A diferencia de la arrogante actitud que asumió en las Naciones Unidas cuando aludió al "efecto jazz", la presidenta Cristina Fernández admitió que el país "es vulnerable a los shocks externos, como la caída en el precio de las commodities (materias primas)". Más aun, aceptó que "la inflación continúa siendo un desafío" y afirmó que "altos niveles de inflación pueden provocar efectos adversos e incrementarían los servicios de la deuda". ¿Dónde y cuándo el Gobierno se permitió ese ejercicio de honestidad, que contradice un discurso oficial interno que presenta a nuestro país como el mejor de los mundos posibles? En la página oficial de la Stock Exchange Security (SEC, según su abreviatura en inglés), que el jueves último colgó el documento argentino en la página oficial de la Comisión de Valores, requisito para el lanzamiento del canje de deuda a los tenedores de títulos argentinos aún en default . ¿Por qué lo hizo? Porque aunque logre destrabar el Fondo del Desendeudamiento (que le permitiría tomar 4.382 millones de dólares de las reservas del Banco Central para cancelar vencimientos), restaría por cubrir un enorme bache en el presupuesto del año actual, que se estima entre 55 mil y 90 mil millones de pesos, según cálculos privados. Por consiguiente, es necesario retornar al mercado externo de capitales. Pero ese regreso no exige un mero acto de voluntad del oficialismo. Existen pasos previos que deben ser cumplidos de manera inevitable. Uno de ellos es presentar ante la SEC un pormenorizado informe sobre "factores de riesgo", una especie de advertencia para eventuales inversores, que protegería al Estado nacional de posibles juicios si ellos no obtienen la rentabilidad deseada o, peor aún, si los títulos caen en default . Se necesita colocar alrededor de unos cinco mil millones de dólares para cubrir el rojo presupuestario. El viernes último, la Presidenta terminó de descubrir que el principal aliado ideológico de nuestro país en política exterior (o lo que fuere), Hugo Chávez, era un prestamista que aplicaba tasas usurarías (15 por ciento). Después de todo, los capitalistas que operan en la SEC, comparados con él, no serían tan malos. ¿Se escuchará algún día a los Kirchner y a sus voceros hablar al país, o por lo menos a la cadena nacional de medios, al conurbano bonaerense y al Congreso con la misma honestidad que dispensan ahora a las burguesías capitalistas nacional e internacional?