Día de la totalidad argentina
Que hayamos llegado hasta esta marca de dos siglos es la consecuencia de un camino, una decisión y una convicción que se ha sostenido a través de la voluntad de todas las generaciones que caben entre las que dieron a luz aquel instante original y las de estos días.
Hoy es el día señalado: la patria cumple 200 años de su determinación de declararse una entidad humana y política independiente; es decir, de asomarse sobre la faz de la tierra como una nueva y definitiva nación dispuesta a trazar su propio destino por el derrotero de la historia. A los contemporáneos de este momento nos ha tocado el privilegio de asistir a semejante hito en la construcción del devenir colectivo. Que hayamos llegado hasta esta marca de dos siglos es la consecuencia de un camino, una decisión y una convicción que se ha sostenido a través de la voluntad de todas las generaciones que caben entre las que dieron a luz aquel instante original y las de estos días.Aquella determinación tampoco fue la inspiración de un grupo de iluminados, sino que había venido macerando lentamente a través de casi tres siglos. Fue en respuesta a la injusticia y al sometimiento que vivían los nacidos de estas tierras, originarios y criollos –sin mencionar la condición de los negros esclavos– ante la imposición del imperio colonial español, que repartía privilegios entre los suyos y sacaba las riquezas naturales de América hacia la península ibérica. Sí, fue la decisión de una legión de hombres de coraje que fue capaz de dar semejante respuesta al llamado de la historia, a pesar de toda las acechanzas, los peligros y la profundización de las guerras que se vendrían. Pero una enorme parte del pueblo venía apuntalando ese camino y lo rubricaría luego con su sangre en los campos de batalla. En esos días, aún no éramos argentinos; esto es, no teníamos el país con los límites de hoy, sino que formábamos parte de un proyecto mayor, como que la declaración original proclamaba la Independencia en nombre de "las Provincias Unidas de América del Sur".Resuelta la nueva condición, la puja por la dirección política y económica que debía seguir la nación atravesó largas décadas de violentos enfrentamientos internos que costaron miles y miles de vidas de compatriotas. El conflicto entre Buenos Aires y el interior ocupó casi toda la escena del siglo XIX, y sus coletazos no terminaron aún.En el siglo 20, también vivimos trágicos momentos de sangrienta lucha política, que derivaron en el momento más tenebroso de nuestro pasado, con la instauración de la última dictadura militar.Seguiremos discutiendo el rumbo que debe seguir el destino colectivo, pero ojalá la historia ya nos haya enseñado definitivamente una manera diferente de hacerlo.Este día señalado debe ser motivo de reconocimiento para quienes hicieron este destino posible, y de especial celebración de todos los argentinos –los de antes, los de ahora y los de mañana–, pues es nuestra totalidad la que nos define, mucho más allá de las diferencias.

