Despenalizar es sólo un paso
Hay que dejar de tratar al adicto como un delincuente. Pero esa decisión requiere también montar una red de contención para los drogadependientes y una lucha a fondo contra el narcotráfico.
Las recientes manifestaciones en las mayores ciudades de la Argentina a favor de despenalizar el consumo de marihuana, en forma simultánea con las de las principales capitales del mundo, obligan a reflexionar sobre una delicada cuestión social, que aparece postergada en la agenda de las urgencias públicas. Ya sea porque la clase dirigente no quiere inmiscuirse en una problemática muy difícil de abordar o por los múltiples tentáculos con que el narcotráfico ha cruzado a toda la sociedad, el tema se trata en forma vana, superficial y esporádica. Pero la realidad está allí y demanda una respuesta. Las marchas coincidieron con la publicación de una encuesta realizada por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), que reveló que uno de cada ocho estudiantes de 13 a 17 años probó por lo menos una vez estupefacientes.Si bien aun se está lejos de los niveles de consumo de sociedades más desarrolladas, el uso de esa droga creció 131 por ciento en los últimos 10 años. Al ampliar la muestra, se advierte que uno de cada cinco argentinos fue tentado para consumir cigarrillos de marihuana durante el último año.Mientras algunos especialistas afirman que el consumo de marihuana es menos nocivo que el de alcohol y cigarrillos, otros profesionales señalan que la ingesta excesiva de esta droga puede producir daños importantes en el sistema cardiovascular, en el aparato respiratorio y en el digestivo, además de dependencia psicológica.El inminente tratamiento en el Senado de la Nación de un proyecto para despenalizar el consumo personal de drogas es, sin dudas, un paso adelante, ya que el adicto dejará de ser considerado un delincuente para ser contenido a través de tratamientos psicológicos y médicos de acuerdo con su grado de dependencia. La iniciativa tiende a responder a un fenómeno visible y a rescatar al drogadependiente para tratarlo desde el punto de vista de la salud, la psiquis y la educación. Pero eso no alcanza. La dependencia de millones de argentinos en relación con las drogas, y más recientemente con el consumo de sustancias químicas, obliga a un tratamiento integral de la cuestión.Por otra parte, el narcotráfico es un fenómeno que cruza todos los países. En algunos de ellos, como Colombia, obligó a una lucha de todos los sectores, sumadas las Fuerzas Armadas, para lograr arrinconarlo. En México, como contracara, parece dominar la escena con feroces asesinatos y las violentas pujas entre los carteles.El fenómeno de la drogadependencia merece una especial atención. Y el adicto debe ser considerado un enfermo. Pero se requiere algo más que una ley para responder a la demanda social con una contención adecuada y un combate eficaz del narcotráfico.

