Cuestión de código
La forma en que se aprobó en Diputados el nuevo Código Civil y Comercial –tan importante para el país– demuestra el poco respeto que el Gobierno nacional tiene por el sistema republicano.
El kirchnerismo decidió aprobar en el Congreso de la Nación, y en el borde mismo de la legalidad, un cuerpo legal tan importante como el nuevo Código Civil y Comercial, que con sus más de 2.500 artículos regulará la vida social del país desde 2016. Desde cuestiones relacionadas con el matrimonio, el divorcio y la adopción hasta la pesificación de los contratos, este Código constituye un pilar de cualquier organización social.Como el oficialismo optó por un "tratamiento exprés", que impidió la discusión en comisión del proyecto, los diputados de la oposición iniciaron dos acciones penales en las que denuncian abuso de poder, incumplimiento de los deberes de funcionario público y traición a la patria.Un diputado cordobés, el radical Mario Negri, lo sintetizó: "Hemos ido a la Justicia porque se viola la ley y la Constitución para votar nada menos que el Código Civil".En la ya por de más kafkiana historia de esta reforma, sobre la que hemos alertado desde aquí en numerosas oportunidades, hubo, en un principio, más de 100 juristas de todo el país que redactaron un nuevo Código, coordinados por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, durante dos largos años de trabajo. El informe final contó con el aval de la presidenta Cristina Fernández en marzo de 2012.La conformación de aquella comisión, con la supervisión de un miembro de la Corte Suprema, ha sido criticada: ¿pueden los jueces participar de la redacción de una ley?Su tratamiento legislativo no se demoró por eso, sino porque se produjo un distanciamiento del Poder Ejecutivo respecto del máximo órgano del Poder Judicial, por razones políticas menores y coyunturales que fueron presentadas por el oficialismo con el recurrente relato de las conspiraciones, lo que fue interpretado por la oposición como una consecuencia directa de las decisiones judiciales sobre la ley de medios en contra de la posición kirchnerista.Así las cosas, la comisión bicameral que debía estudiar aquel informe estuvo paralizada durante casi un año y medio. El súbito e inesperado tratamiento en el Senado, donde el oficialismo accedió, además, a una serie de cambios solicitados por la Iglesia Católica, fue la sorpresa con que se cerró el trabajo legislativo de 2013.Durante este 2014, el estudio del nuevo Código no estuvo en la carpeta de los diputados, de modo que fue otra sorpresa que, después del almuerzo de Cristina Fernández con el papa Francisco, a fines de septiembre, surgiera el rumor de que se le daría prioridad en la agenda parlamentaria.Por fin, en la misma semana en que Cristina denunció una nueva conspiración para derrocarla, una ley como el Código Civil y Comercial quedó bajo sospecha de ilegalidad. El deterioro institucional de nuestra democracia no puede ser mayor.

