Corrupción en todos los niveles
El caso de la "soja negra" demuestra que la corrupción se da en todos los niveles, tanto públicos como privados, y que es necesario redoblar los esfuerzos para combatirla.
El desbaratamiento de una asociación ilícita que había comercializado unas 800 mil toneladas de soja "en negro", lo que representa una evasión impositiva por un valor aproximado a 100 millones de pesos, demuestra -una vez más- que los protagonistas de la corrupción no son sólo el Estado y algunos de sus funcionarios, sino también el sector privado, o sea productores, empresarios y entidades fantasmas que se amalgamaron en una compleja trama.
Según lo dado a conocer por la regional Córdoba de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), las maniobras fueron detectadas a mediados del año pasado a partir de escuchas telefónicas y, después de pacientes investigaciones, se hicieron decenas de allanamientos en la ciudad de Córdoba, Villa María, Camilo Aldao, Bell Ville, Oncativo y Manfredi, es decir en el corazón cerealero de nuestra provincia. Asimismo, la banda tendría importantes ramificaciones en Santa Fe, Rosario y Bahía Blanca, desde cuyos puertos se exporta la mayor parte de la producción sojera cordobesa.
Llama la atención la magnitud de la operación abortada, ya que esas 800 mil toneladas representan más de cinco por ciento de la producción local de soja. Hay cinco detenidos, una decena de prófugos, cuatro empresas fantasmas desarticuladas, varias decenas de firmas investigadas y una red con ramificaciones en la parte más productiva del campo provincial. La causa se tramita en la Fiscalía Federal de Villa María, por ser esa ciudad el centro de la banda acusada de asociación ilícita fiscal. Rige, como es de rigor en esta etapa procesal, el secreto del sumario y no se descartan nuevos allanamientos y detenciones en Córdoba y otras provincias. El comunicado de la Afip dice que "la organización criminal se dedicaba a la generación de empresas fantasmas con el fin de blanquear operaciones de cereal en negro", lo que confirma que la entrada del capital financiero en el sector agropecuario - si bien ha traído importantes beneficios- también creó graves riesgos.
Hay que saludar y reconocer la eficiencia de la Afip y de la Justicia en esta oportunidad. Pero también hay que señalar que en nuestro país los organismos de control funcionan de manera irregular y por lo general, llegan tarde.
Los jueces, la Aduana y la Afip llegan tarde, como lo demuestran numerosas causas de corrupción acumuladas en los tribunales y reparticiones gubernamentales. Hay casos, como el conocido "Skanska", en el que estarían implicados funcionarios ligados al Gobierno nacional y empresas líderes, que duermen en juzgados cuyos titulares tienen una indisimulada actuación mediática en otras causas.
Por otra parte, la ciudadanía, como lo revelan las encuestas, se muestra escéptica sobre que en nuestro país existan condiciones para librar un combate a fondo contra la corrupción en todos los niveles.

