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Contrastes significativos

Córdoba sostiene su creciente ritmo cultural, tanto a nivel privado como oficial, en contraste con la actitud de algunos empleados municipales que mantienen semiparalizada a la ciudad.

30 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Contrastes significativos

La ciudad de Córdoba sigue siendo pródiga en actividades culturales, de las que participan muchísimas personas, lo que habla muy bien de las apetencias de un público ávido de conocer, escuchar, ver y canalizar sus inquietudes y de relacionarse con sus artistas. Y no se trata sólo de la cultura oficial sino también de la infinidad de eventos, públicos o privados, a los que la gente concurre con entusiasmo y dispuesta a disfrutar de las abundantes propuestas. Va a espacios como el Paseo de las Artes y sus aledaños, que se ha convertido en una especie de San Telmo cordobés, donde se venden artesanías y está rodeado de bares, restaurantes y pequeños teatros que le dan una vida propia, con gran asistencia de turistas de otras provincias y extranjeros. En otros puntos de la ciudad existen lugares parecidos, con similares niveles de participación. La gente asiste a los museos, a los espectáculos teatrales y a los recitales de música de todos los géneros, desde el rock hasta el jazz, el folklore, el cuarteto y la música clásica. Esto le ha dado un tinte cultural y participativo a la ciudad que a su vez tiene que ver con el esparcimiento y hasta con la diversión.Resulta importante, en ese sentido, que muchos eventos sean gratuitos, ya que así los bienes culturales pueden ser disfrutados por la mayor cantidad de gente posible. Es una tendencia que se va imponiendo en el mundo entero.La semana pasada se produjeron dos hechos que son dignos de mención, y que se inscriben en esa atmósfera de entusiasmo y vitalidad. Uno fue un encuentro de poesía realizado en el Cabildo, frente a la Plaza San Martín, al que en la tarde inaugural asistieron unas 500 personas, en tanto que en días sucesivos se hicieron presentes más de 300 personas por vez, quienes hasta entrada la noche escuchaban la lectura de poemas por parte de sus autores. Que un recital de poesía convoque a semejante cantidad de gente es en verdad algo inusual, ya que este tipo de encuentros suelen ser más reducidos. Aquella misma tarde, unas mil personas desfilaron por el Museo Genaro Pérez, en la primera cuadra de la avenida General Paz, para ver la muestra de artes visuales de las artistas Marta Minujín, Margarita Paksa y Dalila Puzzovio. Fue también una jornada cultural excepcional desde el punto de vista de la participación y el interés demostrado por los asistentes.Esta realidad multifacética y plural marca el contraste entre una energía que se percibe en las calles de Córdoba, esas ganas y esa curiosidad de la gente por escuchar a sus músicos, leer a sus escritores, asistir a los teatros y museos y ver sus películas, y la inercia y los obstáculos permanentes de los empleados públicos –del municipio en particular– que, aun con las escalas salariales más altas de la administración, de asamblea en asamblea o de paro en paro, mantienen semiparalizada a la ciudad.