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Con la militancia no alcanza

La exhortación de la Presidenta convocando a militantes y trabajadores a luchar contra la suba de precios es riesgosa y no alcanza. Son necesarias políticas creíbles del Gobierno.

07 de febrero de 2014 a las 12:01 a. m.
Con la militancia no alcanza

Por segunda vez en lo que va del año, la presidenta Cristina Fernández usó la cadena nacional, en este caso para anunciar un aumento de 11,3 por ciento en las jubilaciones y pensiones y del 200 por ciento en la ayuda escolar anual, que será ahora de 510 pesos. Pero la intervención presidencial no se agotó allí. La parte central estuvo dedicada a cuestionar con dureza la actitud de empresarios y sindicatos ante los recientes incrementos de precios. Los aumentos de bienes y servicios se aceleraron en las últimas semanas a partir de un mayor ritmo de devaluación del peso frente al dólar.Así, consumos imprescindibles como el pan y la carne, e insustituibles, como el de los medicamentos para ciertas enfermedades, rozaron valores casi inalcanzables para asalariados y miembros de la clase pasiva.En su mensaje, Cristina Fernández insistió en una acción de fiscalización, casi violenta por los métodos que aconsejó a sus fanáticos seguidores, con la cual deberán enfrentar a los especuladores, que por lo demás existen en todos los países y economías del mundo.Por momentos, la Presidenta apeló a un tono vehemente, que revela su frustración por los fracasos de las acciones oficiales, y acusó a "empresarios inescrupulosos" y a "sindicalistas ambiciosos" por la suba de los alimentos.Es económicamente viable que una acción coordinada y vigilante de los consumidores ayude a moderar los incrementos desmesurados que se han producido en cientos de productos, en muchos casos aplicados "por las dudas", según la memoria inflacionaria de los argentinos.Pero esa acción instada con consignas virulentas puede derivar en hechos de violencia y, además, no basta por sí sola. La Presidenta debe comprender que el primer generador de "precios exagerados" es el propio Estado cuando emite 94 mil millones de pesos para financiar el déficit fiscal, como sucedió en 2013, según cálculos de economistas privados.Esa masa de dinero se vuelca al consumo, por lo que la demanda termina superando a la oferta de bienes y servicios, y entonces se produce inflación. El índice de precios real de la Argentina es uno de los cinco más altos del mundo.Junto a la militancia de los consumidores, se necesita ahora que el Gobierno reconozca en forma explícita la inflación y defina medidas de política económica que lleven los aumentos a valores razonables. En el actual contexto, es imprescindible también un amplio acuerdo social para moderar las expectativas inflacionarias que han vuelto a despertarse en todo el cuerpo social.Y se necesita, básicamente, que la sociedad vuelva a tener confianza en el Gobierno, la cual no se recuperará anunciando que no se devaluará para hacer lo contrario a los pocos meses. El discurso debe ser sincero tanto en el atril presidencial como en los hechos y medidas oficiales.