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Colapso en el municipio

La ciudad de Córdoba no merece una gestión municipal que da el triste espectáculo de designaciones, renuncias, internas e insultos, mientras la gente se angustia por problemas irresueltos.

26 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Colapso en el municipio

La Municipalidad de Córdoba anda a los tumbos. O, peor todavía, parece que se está despeñando hacia un insondable abismo. No tiene explicación alguna la sucesión interminable de escándalos y renuncias o relevos de altos funcionarios, mientras la ciudad aguarda la solución de graves problemas: la recolección y el tratamiento final de la basura, un deficiente servicio de transporte urbano, el colapso de los desagües y del sistema de cloacas, la inexistencia de un mínimo ordenamiento del tránsito y conflictos gremiales que afectan en forma recurrente al transporte o la prestación de servicios. La imagen del intendente está muy devaluada, no sólo entre los ciudadanos sino hasta entre sus propios ex colaboradores, quienes han lanzado críticas de diversos tonos sobre sus decisiones o irresoluciones y por un estilo de gestión concentrado, poco participativo y aislado de mínimas consultas antes de adoptar medidas o bien durante su evolución. Tales afirmaciones, como podría suponerse, no son de políticos de la oposición, sino de personas que hasta hace muy poco estuvieron junto al intendente, como funcionarios de jerarquía o estrechos colaboradores, quienes compartían, supuestamente, un proyecto.Tampoco hay que olvidar que Daniel Giacomino fue viceintendente de Luis Juez y que éste lo bendijo para sucederlo en el cargo. O sea que no se le puede endilgar a Giacomino falta de experiencia en la gestión municipal, pues estuvo durante dos años como segunda autoridad de Juez y ya lleva tres como intendente. Cinco años es lo que dura una carrera universitaria, o sea, tiempo suficiente para saber lo que hay que saber.Al igual que el servicio de transporte, la basura o las cloacas, es la Municipalidad de Córdoba la que está en colapso, desde los puntos de vista institucional, administrativo y político. Pero el cuidado de la ciudad no sólo es responsabilidad del Departamento Ejecutivo. Resulta inconcebible que el mismo día en que se producían relevos y renuncias en la Secretaría de Transporte y en la empresa Tamse, el Concejo Deliberante municipal se entretenía con un tema que le era totalmente ajeno: el conflicto por Papel Prensa, sobre el cual deben decidir el Congreso Nacional y los jueces que investigan la causa impulsada por la Presidencia. Además, el cuerpo deliberativo tiene sin tratar el aumento en el boleto urbano, que contribuiría al menos a reducir en parte el déficit en el transporte público y a liberar recursos del municipio para otras urgencias urbanas.Nadie es ajeno a la crisis que envuelve al municipio, pero la primera y gran responsabilidad es del intendente, que debe convocar a los mejores cuadros, armonizar su equipo, gestionar y convocar a todos los sectores para reconstruir una ciudad en estado de virtual abandono. Cualesquiera otras especulaciones políticas y sectoriales no ayudarán, además de que podrían volverse en un golpe en contra de sus promotores.