Atacar al prójimo
Florencio Randazzo quebró los límites de respeto al reírse de la discapacidad de un oponente partidario, en un estilo que tiende a generalizarse en la campaña electoral.
Durante una reunión de los intelectuales kirchneristas agrupados en Carta Abierta, el ministro de Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo, ridiculizó a su principal oponente partidario, Daniel Scioli. Sostuvo que el proyecto nacional y popular no puede quedarse manco, en clara alusión a la discapacidad física que sufre su adversario, por un accidente náutico. Randazzo quizá no advirtió que la sesión era filmada, lo que generó un escándalo público, por su falta de respeto a Scioli. El funcionario trató de justificarse aludiendo a una campaña mediática en su contra. Luego dijo que sus palabras no estaban dirigidas al gobernador bonaerense y, al final, terminó pidiendo disculpas a través de las redes sociales.Si bien sus defensores recordaron que en no pocas ocasiones Scioli ha tomado en broma la mutilación de su brazo, en este caso no se trató de un chiste de ocasión, sino de una despreciativa ironía de la situación física de su adversario.Tan grave como su actitud es la falta de respeto al otro que tradujeron la carcajada y el festejo generalizado de los intelectuales y funcionarios kirchneristas, que supuestamente constituyen una usina de ideas para avanzar en el pensamiento estratégico del proyecto nacional y popular.Este grupo y Randazzo parecieron olvidar la prédica de la presidenta Cristina Fernández, quien en sus reiteradas cadenas nacionales advierte que el otro es el prójimo, por lo cual su vida y sus ideas deben convertirse en un valor supremo para un país que sufrió una de las más aberrantes dictaduras de la historia.Sin embargo, la actitud del ministro traduce lo que sucede con otros funcionarios e incluso con los medios oficiales y paraoficiales de comunicación del Estado argentino.La parodia, el sarcasmo y el recorte de las expresiones de opositores políticos son prácticas cotidianas en los programas de la televisión pública y canales afines al kirchnerismo. El destinatario de tales diatribas carece del derecho a réplica, al tiempo que esas distorsiones se repiten hasta el hartazgo en otros programas.También la Presidenta incurre en esos excesos cuando, a través de la cadena nacional, ataca a empresarios, a productores agropecuarios y a periodistas que se animan a señalar los errores de la política económica.Randazzo y los autores de los ataques que pretenden denostar a sus rivales por su pasado o condición física debieran recordar el pedido de la Iglesia Católica que alertó contra "la farandulización de la política".Las acciones propagandísticas, la publicidad sin contenidos, la personalización de los mensajes debieran ser desterradas por quienes aspiran a conducir el país desde el 10 de diciembre.Los problemas que enfrenta la Argentina necesitan algo más que ridiculizaciones, anuncios de dudosa realización y fugaces cortes de cinta.

