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A merced de la delincuencia

La escalada delictiva que sacude a vastos sectores barriales de la ciudad de Córdoba parece estar fuera de control, y sus consecuencias se reflejan en las protestas que organizan miles de vecinos abrumados por ese flagelo.

06 de junio de 2016 a las 01:17 a. m.
A merced de la delincuencia

La escalada delictiva que sacude a vastos sectores barriales de la ciudad de Córdoba parece estar fuera de control, y sus consecuencias se reflejan en las protestas que organizan miles de vecinos abrumados por ese flagelo. Ya no se trata sólo del temor a ser víctima de un robo callejero o domiciliario, sino también de caer en las garras de malhechores que actúan con violencia desmedida.El mapa de la inseguridad muestra que los ladrones echan mano a artimañas de distinto calibre para consumar un robo; entre ellas, las emboscadas a los automovilistas. Se trata de un método que, sin bien no es nuevo, consiste en arrojar los llamados clavos miguelito a la calzada para reventar el neumático de un vehículo y, de esa forma, obligar a los conductores a detenerse, luego de lo cual son asaltados a punta de pistola.Nada parece frenar el accionar de los malvivientes frente a una fuerza policial casi siempre sobrepasada y lenta de reacción en las zonas más críticas.Un aciago episodio de estas características cobró notoriedad pública días atrás, cuando en horas de la madrugada una familia con varios niños que regresaba desde Mar del Plata fue emboscada en la autopista Córdoba-Rosario, a la altura de Capilla de los Remedios, en el sudeste de la capital provincial.Los niños venían de participar de una competencia de ciclismo y, por efecto del reventón de un neumático, hubo que detener la marcha del auto, al tiempo que irrumpía una banda de pistoleros que les robó las bicicletas, indumentaria deportiva, dinero y celulares, entre otras pertenencias.Horas después, la Policía comunicó que se habían recuperado las bicicletas, no así los otros objetos sustraídos. Tampoco hubo detenidos por ese hecho.Fue una experiencia de terror, que sufren de modo reiterado otras víctimas que son atacadas en la misma autopista o en zonas sin ningún tipo de control policial en la avenida Circunvalación y la Costanera.Hace tiempo que las autoridades provinciales ensayan proyectos y programas de prevención en función de revertir el delicado cuadro de inseguridad que afecta a la ciudadanía. Sin embargo, las crónicas diarias y las protestas de los vecinos son indicadores elocuentes de que el delito se mantiene en niveles inquietantes y que la presencia policial en lugares problemáticos es escasa, cuando no nula.El fenómeno se extiende a toda la provincia y de nada sirve enredarse en polémicas estériles, como si es viable o no la intervención de la Gendarmería nacional en zonas en riesgo. Es el Estado el que debe acertar en políticas que coadyuven a bajar la escalada delictiva. Es, en definitiva, el clamor del ciudadano desprotegido y atemorizado.