Dividir la zona euro
La propuesta de dividir en dos es vista con agrado por los franceses, porque puede resultar la salvación del proyecto europeo y del doble comando París-Berlín. Gustavo Scarpetta.
En mi artículo "La nueva tragedia griega" publicado en este diario el 13 de julio pasado, expresaba: "Una devaluación en Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España, países llamados Pigs ('cerdos'), por sus iniciales en inglés, y la creación de un 'euro II' para los países en crisis, con un sistema monetario al cual converjan en el mediano plazo puede ser una solución para que Europa no desaproveche un momento clave de la economía mundial". En julio, aún se debatía sobre la crisis como que correspondía a países menores, con la excepción de España, mientras que con el correr de los meses el agua les fue llegando al cuello a otros países de mayor envergadura y últimamente a Italia, donde el primer ministro Silvio Berlusconi debió renunciar y su sucesor se ve forzado a realizar un fuerte ajuste.La opción propuesta en el artículo significaba una devaluación para los países en problemas, sin significar una pérdida del valor del euro de Alemania y Francia. Luego los países que realmente cumplieran las medidas macroeconómicas podrían volver al grupo o núcleo duro.Los principales diarios del mundo han afirmado que se analiza la posibilidad de dividir la zona euro entre un núcleo duro y un grupo secundario, donde las metas fiscales sean más flexibles. Mientras en el primero los miembros irían hacia una convergencia fiscal, un segundo grupo estaría "adaptándose".Alemania y su ministra Angela Merkel niegan de manera rotunda esa posibilidad. Sin embargo, un asesor de Nicolas Sarkozy dijo recientemente a un diario español que "el proyecto está sobre la mesa".Aclaró también que "tendrán que discutirlo, pero probablemente adopten esa dirección". Añadió que la crisis "ha impedido hablar de ello y no se ha avanzado nada".Un especialista español, Pablo de Diego, vicedecano de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned), consideró que "es muy improbable que se lleve a cabo". Pero, por las dudas, agregó que si se realizaba esa división entre países del actual euro, España estaría en el grupo duro, junto a Alemania y Francia. Se dice que las brujas no existen, pero...Hubo otras figuras importantes que negaron esta posibilidad, como el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, que calificó al proyecto como una estupidez.Francia sabe que con doble déficit, tanto fiscal como comercial, su calificación de deuda está puesta en duda. Además, inicialmente esta crisis golpeaba a países pequeños como Portugal, Irlanda o Grecia. Sin embargo, se expandió luego hacia España, la cuarta economía; después Berlusconi e Italia comenzaron a sufrir los daños de esta economía difícil. Y la próxima puede ser Francia, por lo que Sarkozy no se dará el lujo de dudar.La propuesta de dividir en dos es vista con agrado por los franceses, porque puede resultar la salvación del proyecto europeo y del doble comando París-Berlín, antes de que la Unión tenga problemas mayores. De Francia con amor. Como en la novela de Alejandro Dumas, recientemente llevada al cine por enésima vez, los tres mosqueteros dicen la frase "uno para todos y todos para uno". Aunque es bien francés y es parte de su legado cultural, hoy la frase no encuentra tantos adeptos, sobre todo cuando se analiza la situación económica.El déficit de la balanza comercial aumenta. El déficit fiscal corre la misma suerte y, por lo tanto, la credibilidad del país galo como pagador decae. Aumenta el IVA y modifica la edad jubilatoria para mejorar sus números y espera que los inversores confíen en su capacidad de pago.No es fácil llegar sin déficit a 2016, por lo que deberán ajustar por 100 mil millones de dólares.Una gran cuestión es si con todos los países –excepto Alemania– en pleno proceso de ajuste y perspectivas de crecimiento casi nulo –menor al uno por ciento– la economía no se detendrá y finalmente se logrará un efecto inverso al esperado.Por otra parte, Alemania podría no ser la locomotora que Europa necesita para empujar los vagones de cola hacia fuera de la recesión.Ante esta situación, Merkel afirmó que la crisis y su salida podrían durar cerca de una década. En las últimas crisis fuertes del siglo 20, Estados Unidos podía salir como prestamista y solucionar los problemas económicos del Viejo Continente.Sin embargo, hoy no sólo no lo planea sino que tampoco podría hacerlo con la fuerza de antaño, ya que tiene prioridades para su situación interna.Dividir la zona euro tal vez no sea una locura, como tildan algunos, sino una solución posible al euro.
*Contador, docente de las universidades Nacional y Católica de Córdoba.

