Cuidar al enfermo
Más allá de lo sucedido con nuestro querido Héctor "Gordo" Cámara, me pregunto qué le podrá suceder al resto de los mortales ante una situación similar. María de los Ángeles Pruvost.
Más allá de lo sucedido con nuestro querido Héctor "Gordo" Cámara, me pregunto qué le podrá suceder al resto de los mortales ante una situación similar. Si un colega y su familia debieron soportar esas actitudes en la terapia intensiva de un centro asistencial, ¿qué queda para los demás? Aun así, el primer interrogante que me viene a la cabeza es por qué un paciente que, según los dichos de su hijo, estaba en situación terminal, permanecía en terapia intensiva. Los cuidados intensivos son un ámbito para los que supuestamente van a vivir.
Sin juzgar a los colegas actuantes, creo que deberíamos sacar por lo menos dos conclusiones. La primera es la falta de formación en "cuidados paliativos" por parte de los integrantes de los equipos de salud. La segunda es la falta de formación que permita una adecuada comunicación. Hay que hacer entender a la opinión pública, empezando por los propios médicos, que los cuidados paliativos no son exclusivamente para pacientes oncológicos, sino para todos los que están viviendo sus últimos momentos. Deberían tener una muerte digna, en una habitación común, si están internados. O, en lo posible, en su propio domicilio y en compañía de su familia.
Paliar significa aliviar sufrimientos físicos, psicológicos, espirituales; significa acompañar, tener compasión, no en el sentido de tener lástima sino de "padecer con". Cuando nos enfrentamos a cuadros terminales, el foco de la atención debe centrarse en el paciente y su familia. !Por suerte, todavía existen las enfermeras!
El 1º de setiembre de 1991 publiqué un artículo sobre los alcances del llamado "encarnizamiento terapéutico". Prácticamente 10 años después, seguimos igual. En esta provincia, la Ley de Cuidados Paliativos y Dolor (9.021) fue promulgada el 29 de mayo de 2002. Todavía no ha sido reglamentada ni está instalada en la sociedad, aunque cada día haga más falta. Mi más respetuoso saludo a la familia de Héctor Cámara y a las que transitan momentos difíciles sin la asistencia adecuada.

