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Cómo impacta la crisis europea

De ser el problema de los Piigs la punta del iceberg, la economía argentina no estará exenta, más allá de un despejado corto plazo. Nicolás Bridger.

29 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Nicolás Bridger*
Cómo impacta la crisis europea

La situación financiera de algunos países de Europa, agrupados bajo el nombre de Piigs (por las iniciales de sus nombres en inglés: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), estaba sobre el tapete desde que la economía norteamericana y los mercados se estabilizaran luego de la crisis de 2008/’09.

Sin embargo, con una intensidad y velocidad importante, los mercados perdieron la confianza en la capacidad de pago de esos países, obligando a una rápida y significativa reacción por parte de las autoridades de la eurozona. El salvataje comprende más de un billón de dólares (un millón de millones) e involucra la garantía de deudas y la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) pueda comprarles a los bancos los títulos públicos y privados.

Si bien el plan les compra tiempo a esos países, no resuelve per se los problemas de solvencia y de falta de competitividad de sus economías. Por lo tanto, no se puede garantizar el éxito de los procesos para corregir los desequilibrios macro, teniendo en cuenta el corsé que impone la ausencia de políticas monetarias propias y el hecho de que la recesión que enfrentan puede verse agravada por políticas de menor gasto público. A esto, se suman los problemas de coordinación de los países miembro.

Cómo nos pega. Los canales de transmisión de los shocks externos son:

Canal comercial . Las exportaciones hacia Europa representaron 19 por ciento del total en 2009, las cuales podrían verse afectadas por un menor crecimiento y un euro depreciado. Sin embargo, más de 80 por ciento son productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario (MOA), de menor volatilidad que los productos industriales. El crecimiento pujante de Brasil y China -sumado al mejor rinde agrícola- garantiza una recuperación de las exportaciones luego de la caída del 20 por ciento (valor) en 2009.

Canal financiero. Los problemas griegos han generado ruidos en los mercados financieros, dando lugar al flight to quality (al dólar y el oro), con un impacto negativo en el riesgo asociado a los países emergentes. Sin embargo, la suba del riesgo país no pone en peligro el canje de deuda, aunque sí hace inviable la emisión de nuevos títulos a tasas de un dígito.

El hecho de que el Gobierno haya decidido "vivir con lo nuestro" desde 2007 permite que la ausencia de financiamiento externo no sea traumática, aunque obligará a una mayor creatividad por parte del Ministerio de Economia para cerrar los números fiscales con recursos intra-sector público (BCRA, Anses, Banco de la Nación). A su vez, el resultado comercial garantiza que cualquier salida privada de capitales, no generará tensiones importantes en el tipo de cambio, aunque debe monitorearse cómo evoluciona el real.

En la medida en que la crisis europea esté encapsulada en un grupo reducido de países, el contagio sobre los niveles de actividad local debería ser limitado, al depender la economía del precio de la soja y del rinde de la cosecha y no del acceso al financiamiento externo.

El plan de las autoridades europeas cuenta con los instrumentos para inmunizar al sistema financiero de los países centrales (amplificador de cualquier crisis) de posibles futuras reestructuraciones de deuda de los Piigs y muestra que las autoridades están dispuestas a defender al euro cualquiera sea el costo. De ser el problema de los Piigs la punta del iceberg de un proceso de mayor magnitud, la economía argentina no estará exenta, más allá de un horizonte despejado de corto plazo.

*Economista, docente de la Universidad Católica Argentina (UCA)