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Agua brava

Las inundaciones golpearon al Gobierno provincial y al de la Municipalidad de Córdoba. El intendente Ramón Mestre salió peor parado. La gente se enfureció con el aumento de la ITV, por lo cual debió postergarlo.

17 de abril de 2016 a las 12:05 a. m.
Agua brava

En los pasillos de la Casa Rosada, la afirmación retumbó con fuerza: "No pensamos interrumpir nuestra alianza, porque este es el momento de profundizar Cambiemos". La voz venía de un despacho importante, muy importante, y era un intento por cortar con algunas especulaciones. Horas antes, los radicales consultaron a los macristas sobre qué intención tiene el PRO de continuar la sociedad política con la UCR. La cúpula radical estimaba que necesitaba una respuesta contundente, ante las especulaciones que hablan de un posible acercamiento del partido del presidente Mauricio Macri con un sector del peronismo.En el PRO, hay dos bibliotecas: 1) La del titular de la presidencia de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, a la que se suma el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Ambos propician un acercamiento al peronismo. 2) Otros dirigentes de la primera línea del PRO, como Federico Pinedo, son más proclives a sostener la coalición con el radicalismo. Están convencidos de que el PJ pasa en este momento por un estado de confusión, y el desembarco de Cristina Fernández complica más las cosas.Esto tendrá un fuerte impacto en la provincia. Y este impacto se sentirá, aunque los principales referentes, Juan Schiaretti y Ramón Mestre, atraviesan situaciones diferentes.Las inundaciones provocaron un daño tremendo en toda la provincia, desde lo humano, primero, y desde lo económico, después. El golpe fue durísimo.Sin embargo, a la vista de la agenda pública, da la impresión de que Schiaretti salió mejor parado. Es como si hubiera tenido reflejos más rápidos para ponerse al frente de la situación y recorrer las zonas más castigadas por el agua.Mestre recibió los mayores golpes y, en consecuencia, fue el más dañado. El enojo social por los baches, por los yuyos y por las manifestaciones, que hacían imposible el tránsito en estos días, le hicieron aflojar las rodillas al jefe del Palacio 6 de Julio."Por mucho menos de lo que pasa en algunos puntos de la provincia, Ramón Mestre padre perdió su reelección como gobernador", protestó Orlando Arduh, presidente del bloque de legisladores provinciales de la UCR.Arduh fue el único radical que salió a castigar duro al gobierno de Schiaretti el viernes, cuando arreciaban las críticas a Mestre. En el celular del legislador mestrista se leían mensajes llegados desde el Palacio 6 de Julio que lo alentaban a seguir con las críticas.También hubo llamados de dirigentes schiarettistas para pedirle que levantara el pie del acelerador.Más allá de los cruces, el intendente cometió un error grueso y grave: no frenó a tiempo el aumento del 74 por ciento de la ITV, justo cuando andar por las calles de Córdoba en cualquier vehículo es, cuanto menos, una aventura con final incierto.El tema fue difundido por este diario el jueves pasado y tuvo enorme repercusión. Eso llevó a las autoridades municipales a dejar de lado la iniciativa o, mejor dicho, a postergarla hasta junio, con el argumento de que cuadrillas de obreros repararán calles y avenidas. Argumento demoledor Hay una serie de elementos que el ciudadano de a pie toma para construir un argumento demoledor: el Estado, en todas sus versiones, es ineficiente y caro. En el tablero político, el intendente de la capital provincial anda y desanda caminos con el Gobierno nacional. Con adherentes y detractores, trata de construir su proyecto para ser candidato a gobernador en 2019, pero en el PRO no confían. De todos modos, el martes pasado aflojó tensiones con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con quien se reunió a solas en el despacho del funcionario macrista.Mestre llegó al encuentro con Frigerio luego de encontrarse con el jefe de Gabinete, Marcos Peña."Frigerio promete mucho y concreta poco. Ya dio dos vueltas al país con esa estrategia. No falta mucho para que los gobernadores e intendentes se le planten", razonó un dirigente radical cordobés con amplio conocimiento del esquema nacional de Cambiemos.Otras fuentes radicales indicaron que en la reunión con Mestre hubo buen trato, pero se trataron las diferencias. Los voceros comentan que el ministro expresó que es necesario ser amplios y tener buenas relaciones con el peronismo.De inmediato, Mestre preguntó si estaba anticipando una alianza con el justicialismo. La respuesta, también inmediata, fue negativa.El ministro del Interior estuvo en Córdoba el miércoles pasado, cuando se inauguró una sede del Banco Ciudad. Visitó a Schiaretti en el Centro Cívico, con quien habló en tono cordial, como siempre.Schiaretti hace un juego módico y tapiza sus aspiraciones de reelección en 2019, porque es consciente de que ni el radicalismo ni mucho menos el PRO tienen un candidato a la vista."Mestre no llega", desafían los peronistas, quienes opinan que es bueno empezar a diferenciarse del intendente, hoy un aliado estratégico del gobernador.En la Casa Rosada, Córdoba sigue siendo un tesoro, aunque el Presidente debería tener en cuenta un dato: la provincia lo votó masivamente porque la gente le creyó a José Manuel de la Sota cuando acusó al kirchnerismo de haber asfixiado a todo el distrito durante casi una década.Hoy la provincia ya no puede decir que es la Cenicienta ni nada que se le parezca. Aunque hasta ahora no lleguen los fondos que dicen que están concedidos, el trato es otro.Entonces, el 70 por ciento que Macri deberá defender no es tarea fácil. Y eso se potencia si sus socios locales tienen problemas serios de gestión que la gente ya no tolera.