A quien corresponda
¿Acaso ninguna ley protege el sueño infantil? ¿Los derechos del niño no contemplan el malhumor acumulado por madrugar? ¿Está científicamente probado que las primeras horas de clase producen algún beneficio académico?
Hace frío. Comenzó el invierno, con sus mañanas heladas y abrigos excesivos, que reiteran nuestro sufrimiento al entrar al colegio entre tinieblas y vapores exhalados.
Buscamos hacer oír la voz de muchos chicos como nosotros, que cada día despiertan con los ojos chinos, el pelo rebelde y los pensamientos empastados, para emprender la impiadosa tarea de aprender.
De ninguna manera renegamos de nuestro deber como estudiantes, pero pensamos que algunos adultos olvidan que nuestra biología cambia con el frío.
Las bajas temperaturas causan que los chicos reaccionemos como los cactus: entramos en período de latencia. Nuestro cuerpo se aquieta y destina gran parte de la energía a conservar calor. Literalmente, nos encogemos.
Preferimos seguir tapados a levantarnos cuando hay estrellas; abrazar la almohada calentita antes que desayunar sin ganas; y hacer fiaca, a esforzarnos. Así es nuestra naturaleza invernal.
Los “cinco minutitos, porfa” que suplicamos a nuestros padres cuando nos despiertan deberían ser suficientes para comprender esa realidad. Aunque, por supuesto, ellos insisten y entonces todo comienza: enojos, pereza, medias equivocadas, desayunos incompletos y mochilas desordenadas son algunas de las derivaciones de este desencuentro generacional matutino.
Nuestra opinión debería importar a la hora de decidir cuándo amanecemos, desayunamos y/o comenzamos las actividades escolares. Se podría así reparar uno de los mayores daños históricos infringidos a la niñez: el cruel horario de inicio de clases durante el invierno.
¿Acaso ninguna ley protege el sueño infantil? ¿Los derechos del niño no contemplan el malhumor acumulado por madrugar? ¿Está científicamente probado que las primeras horas de clase producen algún beneficio académico?
Pero antes de entrar de lleno en el petitorio, queremos expresar nuestro total desacuerdo con el dicho popular: “Hace falta un buen frío que mate todos los bichos”.
Desconocemos el origen de tal falacia y de cuáles bichos trata, pero denunciamos su falta de vigencia, considerando que en estos días la mitad de nuestros compañeros falta al cole por tos, fiebre, mocos o algo parecido. Sin dudas, el frío nos enferma.
Basados en numerosos testimonios de compañeros ateridos de frío como nosotros, exponemos el presente petitorio, basado en principios de humanidad, en el respeto por el ciclo biológico día/noche y en el puro cansancio.
A quien corresponda, solicitamos:
1) Que durante el invierno las actividades escolares matutinas no inicien antes de las 10.
2) Que si, por razones de organización laboral paterna, de transportistas escolares y demás actores de la escena escolar, el ingreso a los colegios se produjera antes de esa hora, la jornada se inicie con juegos recreativos y de integración entre alumnos, docentes y directivos.
3) Que se supriman –para siempre y por siempre– las clases de Matemática en el primer módulo, en el entendimiento de que dicha materia genera, de modo tradicional e irritante, mayor resistencia al aprendizaje.
4) Que se verifique con regularidad el estado vocal de los docentes, adecuando volúmenes y tonos al natural estado de semi somnolencia que presentamos los alumnos hasta el momento del recreo largo.
5) Que durante los implacables meses de junio, julio y agosto la Bandera nacional sea izada a mayor velocidad que la habitual (siempre con el debido respeto), evitando así posible estados de congelamiento en la formación inicial.
6) Que los progenitores se comprometan ante cada hijo/alumno a no enumerar –en el trayecto al colegio y cada día– nuestras obligaciones escolares, evitando en particular recordarnos a los gritos y en la puerta: “¡¿Trajiste todo?!”.
Con la certeza de que, de aplicarse lo propuesto, será posible moderar el malhumor infantil, optimizar la relación padres-hijos y docentes-alumnos, acrecentar nuestro interés por las materias, reducir gastos en medicamentos y descongestionar los atascos de tránsito en horas pico, presentamos este documento.
A la espera de una respuesta favorable, le saludamos atentamente.
Comisión de alumnos mal dormidos.
* Médico

