Vínculos enfermizos: cuando el amor se vuelve obsesión
Algunas relaciones se vuelven tan opresivas, que no dejan lugar al placer, pero tampoco a la separación. Aquí, algunas puntas para repensar los vínculos cuando el amor se transforma en adicción.
13 de enero de 2015 a las 04:00 p. m.
Si te vas me muero. Si te quedás, no es suficiente. Si estamos juntos, no hay paz que llegue. Si nos separamos, la vida es muy triste. ¿Existe alguna manera razonable, no sufriente, de transformar positivamente estas relaciones dolorosas que se muerden la cola, o por lo menos de salir de ellas sin reincidir? ¿Por qué insistimos con estos vínculos a pesar de que están signados por la angustia y, muchas veces, por el maltrato?
Dicen los psicólogos que en todas –pero todas– las relaciones afectivas hay apego y algún grado de dependencia. Pero, a veces, esta comunión que se da entre dos personas se torna enferma, dejando sin fuerza y espacio a otros pilares como el respeto, el amor y la confianza.

