Viajeros del tiempo
Vamos con el “tren carreta”. Un “tren bala” sería peligroso para las vacas que cruzan los andenes.
"Lento como la Justicia, seguro como la Torre de Londres". Bajo este extraño lema, que pone a la seguridad por sobre la velocidad a la hora de viajar por el sistema ferroviario argentino, la bucólica formación que une Córdoba con Buenos Aires se desplaza a un promedio de 32 kilómetros por hora, lo que le permite redondear un tiempo de 20 horas y media para cubrir los 625 kilómetros del trayecto. "Mientras en el mundo ya se han desarrollado trenes de alta velocidad hasta por levitación magnética, en Argentina apostamos a la conversión a gas de los motores de las formaciones de larga distancia", afirma José Trocha Angosta, especialista en la materia.En principio, este complejo y costoso procedimiento técnico, que permite que las locomotoras circulen a gas, explicaría buena parte de los miles de millones de pesos en subsidios al sistema que inyecta la Secretaría de Transporte de la Nación y la falta de velocidad del sistema. La prueba piloto fue realizada hace ya algunos años con el legendario tren Gran Capitán, que logró el récord de lentitud al unir Posadas con Buenos Aires en 51 horas. "Los pasajeros llegaron un tanto agotados y con signos de deshidratación, pero la experiencia fue exitosa ya que arribaron sanos y salvos, lo que dejó en claro que se trataba de una forma segura de viajar", afirmó un impulsor del proyecto "Tren Carreta"."El nombre se nos ocurrió como oposición al extranjerizante 'tren bala' y en homenaje a aquellos antiguos carruajes criollos tirados por bueyes, que tardaban semanas en unir una ciudad con otra, ya que ese es en definitiva el concepto", agregó el funcionario. Todo indica entonces que la sorda puja entre los impulsores del tren bala francés que se proyectó entre Córdoba y Buenos Aires en 2008, y los partidarios del "Tren Carreta" se definió claramente para estos últimos. "Es verdad que el tren tarda casi un día en llegar a Buenos Aires, pero les garantizamos a nuestros pasajeros que no vamos a pasar de largo en el andén cuando lleguemos a Retiro y eso por estos días no tiene precio", afirma un operario de la pausada formación. Además, los defensores del sistema sostienen que hasta es beneficioso para la salud de los usuarios del sistema, ya que está comprobado que la vida acelerada trae como consecuencia un deterioro físico y mental en el hombre moderno. "Los especialistas en salud están pidiendo a gritos poner un freno al ritmo frenético de vida actual. Nosotros con el tren Córdoba-Buenos Aires estamos realizando un aporte significativo en ese sentido", agregaron. Por otra parte, los expertos sostienen que la Argentina no está aún preparada para la puesta en servicio de trenes de alta velocidad. Incluso la consideran peligrosa por la supuesta displicencia conductiva, que el Gobierno Nacional les atribuye a los motorman criollos. "Hasta que este aspecto no se corrija no se puede pensar en un tren que llegue a Buenos Aires a 500 kilómetros por hora, porque si el motorman va tomando sol y no aplica el freno a tiempo, recién va a poder parar la formación en Trenque Lauquen", afirma José del Riel, especialista en temas ferroviarios.Además, y pese al empeño puesto por Guillermo Moreno, todavía somos un país ganadero, y las vacas se siguen cruzando por sobre las vías. "Con un tren bala, el inoportuno animal no tendría la menor chance de sobrevivir, con lo cual contribuiríamos a la liquidación del stock ganadero en marcha. En cambio, circulando a 32 kilómetros por hora un tren no sólo puede frenar a tiempo sino que incluso rebotaría al impactar contra el vacuno, como ya ha sucedido", agrega Del Riel.Pese a las críticas que el sistema recibe de los "impacientes por llegar", la Nasa publicó que gracias a la parsimonia de los trenes de larga distancia argentinos sus pasajeros son los mejor adaptados para soportar un viaje interestelar que dure años. Próxima estación, Ganímides.

