Verano saludable
Los días más calurosos del año nos invitan a repensar nuestra forma acelerada de vivir y alimentarnos: una buena excusa para empezar 2014 cuidando cuerpo y alma con menos dietas drásticas y mejores hábitos basados en una cocina fría, sencilla y saludable.
Llegó el verano, por fin. El sol, la vida al aire libre y la práctica de algún deporte, en cualquiera de sus variantes, son considerados casi un sinónimo de esta maravillosa época del año. Pero sus calorones sofocantes llevan a que muchas personas sientan la necesidad de cambiar de hábitos y básicamente de menú coditiano. Ya no hipnotizan, como en invierno, los humeantes ravioles domingueros con estofado, o el sabroso (y calórico) pollo a la portuguesa que podemos disfrutar en un restaurante. Una predisposición natural nos inclina a los alimentos frescos, livianos y helados, que combinados con alguna actividad física, componen una saludable fórmula mágica. Caminatas, pileta y deportes hacen que nuestro organismo secrete endorfinas, manteniendo el cuerpo en línea sin necesidad de extenuantes sesiones de gimnasia.
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