Una escuela de y para la comunidad
Laura Zanelli es la representante legal de la escuela que abrió sus puertas este año, con dos salas de jardín de infantes, en respuesta a la enorme demanda de bancos en todas las Sierras Chicas, cuya población se duplicó en los últimos 15 años.
Edad: 41 años.Profesión: maestra jardinera.Vive en: Salsipuedes, provincia de Córdoba.Motivo por el que es candidata: es parte de la comunidad que promovió la creación de una escuela en Salsipuedes. Laura Zanelli es maestra jardinera, egresada de la Escuela Normal Superior de Corral de Bustos. Nació en Camilo Aldao, en el sudeste de la provincia. Está casada y tiene cuatro hijos, de 15 a 7 años. Actualmente cursa la Diplomatura de Gestión Gerencial en la Universidad Católica de Córdoba. Desde 2010, Laura es la representante legal de la escuela que abrió sus puertas este año, con dos salas de jardín de infantes, en respuesta a la enorme demanda de bancos en todas las Sierras Chicas, cuya población se duplicó en los últimos 15 años. La idea de fundar un colegio surgió hace cuatro años durante una asamblea que compartían las parroquias de Río Ceballos y de Salsipuedes. Allí, los fieles católicos consensuaron la necesidad de satisfacer el derecho de los padres a elegir la educación que querían para sus niños, que no estaba garantizada. Soñaban con una institución donde se vivieran y promovieran los valores humanos y el cuidado del medio ambiente. Y comenzaron a trabajar para ello.La comunidad fundadora quedó conformada por 17 personas y Laura fue elegida para representar legalmente a la escuela. Pero nunca estuvo sola en la empresa; el proyecto es comunitario. Con el tiempo se fueron sumando voluntades para conseguir apoyos económicos, desde lo más grande hasta lo más pequeño. Desde el principio, la gente apoyó la iniciativa. Un vecino donó el mástil; otro, la campana, y uno más, una cafetera. Luego se sumaron algunas empresas, y los pobladores comenzaron a sentir el proyecto como propio. Finalmente, este año el colegio se inauguró en un salón pegado a la parroquia mientras se construye el edificio definitivo. La idea es levantar un aula por año para que quienes hoy empiezan la primaria puedan terminar el secundario. Para recaudar fondos y alcanzar la concreción de este sueño, Laura y una decena de voluntarios, entre ellos los curas de las dos parroquias, organizan tallarineadas, polladas y sorteos. Todo en esta escuela se levanta a pulmón, y, salvo los maestros, todos trabajan gratis.

