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Una biografía política

Saquen un libro. Rogelio Demarchi.

26 de diciembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Una biografía política

Este lunes se cumplen dos meses del fallecimiento de Néstor Kirchner, sin duda alguna el suceso político más importante del año. En ese contexto, debe leerse la reedición de El último peronista (Sudamericana, 2010), de Walter Curia. Originalmente publicado en 2006, ahora contiene algunas páginas, escritas a partir de su repentina muerte. El libro no es lo que suele llamarse una "biografía no autorizada" porque no es, en sentido estricto, una biografía. No es la historia de una vida, sino la historia de un político. Si la primera versión se proponía desde la portada presentar "la cara oculta de Kirchner", la nueva busca responder un interrogante: ¿quién fue realmente Néstor Kirchner?Aun cuando el contenido se ajusta mejor al primer objetivo que al segundo, en tanto casi no analiza la conducta de Néstor durante la presidencia de Cristina, el mayor acierto de Curia es haber retratado al político en acción a través de una serie de momentos harto significativos. Su irrupción en la arena política con el retorno de la democracia, las pequeñas crisis que tuvo que enfrentar como intendente de Río Gallegos y como gobernador de Santa Cruz, su desembarco en la política nacional, su candidatura a presidente y, a partir de su asunción, las conflictivas situaciones que tuvo que atravesar.El resultado es un hombre pragmático que desconcertaba a propios y extraños y que, sin grandes dotes para el discurso, tuvo capacidad para rehacer constantemente su imagen en función de las necesidades del momento. Denunciado en su provincia por discriminar a los medios de comunicación de acuerdo a cómo trataban a su gestión desde 1997 y de tener inclinaciones hegemónicas desde 1998, se las ingenió para ser visto en el plano nacional como un progresista que reorganizaría la política nacional con la noción de la transversalidad y la socialdemocracia como destino ideológico.De la misma manera, pudo presentarse en Santa Cruz como un menemista convencido mientras que desde los medios porteños se mostraba como un duro opositor a Menem. El famoso grupo "El Calafate" que fundó con Alberto Fernández tuvo su momento duhaldista y, aunque siempre trató de tomar distancia de Duhalde, al lanzar su candidatura presidencial para las elecciones de 2003, su primera opción fue compartir la fórmula con "Chiche" Duhalde.Al describir con precisión ese constante zigzag, Curia necesitaba encontrar un eje organizador. Entonces señaló hacia el dinero. Fue el primero que lo hizo. Desde 2006 hasta aquí, esa hipótesis encontró múltiples ejemplos que la corroboraran. "El mismo Kirchner se encargó de precisar y ampliar más tarde aquel concepto. Un ministro de su gobierno afirmó haberle escuchado decir que, en una perspectiva estratégica, su proyecto reclamaba, además de votos, el desarrollo de poder económico propio y, ante la imposibilidad de compatibilizar intereses revelada en la última etapa, el desarrollo de sus propios medios de comunicación". Tal vez esa haya sido su forma de interpretar lo más esencial del peronismo: estar pendiente de aquello que se considere vital para conservar el poder.