“Un periodista ni siquiera debe estar afiliado a un partido”
Recuerda su experiencia en “Página 12”, diario que fundó, y “Crítica”, el matutino del que se fue un año antes de que cerrara.
Lanata pasa gran parte del día en el escritorio de su departamento ubicado en el piso 19 de una torre que da a la avenida Del Libertador, en la Recoleta. Escribe con un monitor gigante (27 pulgadas). Varias etiquetas de cigarrillos y cajas de medicamentos se desparraman en la mesa. Al parecer, no le importa ocultarlos. No se ven cuadros de fotos con políticos. Los cuadros que se ven son de premios y de tapas de revistas. Una vieja portada de Noticias habla del “fenómeno Página 12”: Lanata y Horacio Verbitsky están muy jóvenes. También está colgado el diagrama original de la tapa de Página 12 al cumplir un año (1988).
En mayo pasado, ese diario cumplió 25 años. En el suplemento publicado, no aparece nombrado Lanata, el fundador.
“Los soviéticos hicieron lo mismo con una foto en la que fue borrado (León) Trotski, que estaba al lado de Lenin, ja, ja. Me dio bronca y tristeza. Ni siquiera me pudieron nombrar. Me pareció muy injusto. Salí a la calle y preguntá quién fundó Página 12. Durante 10 años apareció mi nombre en la contratapa de cada ejemplar”, dice.
–“Página” fue una experiencia exitosa, pero no lo fue “Crítica”. ¿Qué lección te quedó?
–Que no tengo que poner ni siquiera un maxiquiosco (ríe).
–¿Qué falló?
–A la semana que Crítica empezó, vino Artemio López a mi oficina, con quien teníamos mucha relación, porque solía estar en el programa de tele. Ya Néstor no era presidente. Y me dijo: "Vengo de verlo a Néstor y dice que te va a fundir". Los ministros empezaron a llamar a los anunciantes para que nos levantaran los avisos. Me consta esto, no es que me lo contaron. Teníamos una campaña anual vendida a Coto. Me llamó Alfredo Cotto. Me dijo que nos daba la plata, pero que no publicáramos los avisos. Yo le dije que era una extorsión, que la plata no la quería. Y perdimos Coto. Al diario lo mantuvimos todo lo que se pudo. Con Crítica perdí 600 mil dólares. Una casa entera. No pasa nada, porque es plata.
–Mucha plata.
–Pero sé que la puedo generar de nuevo, ya está. Lo que pasó es que hubo un momento en que nos tuvimos que asociar con lo que teníamos. No vino “Ani, la huerfanita”. Vino (Antonio) Mata. ¿Qué era lo que Mata me pedía? Que el diario le diera bolilla a su proyecto de Air Pampa. A medida que el diario siguió perdiendo plata porque no teníamos anunciantes, hubo que hacer aportes de capital. Yo no estaba en condiciones de seguir haciéndolo. Me entraron a diluir. Quedé con el cinco por ciento. No tenía ninguna posibilidad de influir. Me fui de Crítica un año antes de que cerrara. Me vinculan con el cierre, pero ya no estaba. ¿Qué hubiera pasado de haber tenido anunciantes? No lo sabemos.
–¿Cuánto vendían?
–Cuando me fui, unos 30 mil ejemplares. No era guau, pero tampoco terrible. No nos daba para bancarlo sin avisos. ¿Por qué no salí en ese momento a decir lo de Néstor? Cuando estás en una situación de debilidad, si la hacés pública, aumentás tu debilidad. Lo peor que podía hacer con el diario, con una semana recién salido, era decir “acá hay quilombo”. Preferí no contarle nada a nadie y comérmela. Yo he tenido grandes fracasos. No es la muerte fracasar.
–¿Qué opinás del procesamiento del “Tata” Yofre y los periodistas Carlos Pagni y Roberto García, entre otros, implicados en el robo de correos electrónicos a funcionarios?
–Es increíble que en los medios no se haya dicho nada. Qué corporativa es la prensa, ¿no? Es un escándalo, es un desastre. Con el caso Yofre y demás, hay una actitud corporativa del periodismo que no es nueva, como no es nuevo que haya periodistas que laburaron con servicios, que compraron información. Pasó siempre. A esos tipos, hay que separarlos del gremio.
–¿Y el llamado “periodismo militante”?
–Yo estoy en contra de esa idea. Un periodista ni siquiera tiene que estar afiliado a un partido político. Me parece mal que un periodista haga prensa. Ponete un quiosco. Como periodista, uno tiene preguntas, no tiene respuestas; por eso no acuerdo con el periodismo militante. Respuestas tienen los políticos y los religiosos. Preguntar es desobedecer, es una manera de cuestionar el objeto. La actitud de preguntar ya es desobediente. La información es revolucionaria porque todo se transformó en una cuestión de fe. Depende de quién lo diga, es cierto o no es cierto. Revaloricemos los hechos, que no son ni de izquierda ni de derecha. Los hechos son hechos: Boudou era socio de Vandenbroele. Era o no era. Punto. No es una mentira de Clarín. Es “mentira”, pero renunciaron el juez, el fiscal, el procurador, nacionalizaron Ciccone. Eso no quiere decir que no haya operaciones de prensa. Siempre las hubo, pero es otra cosa, no tiene nada que ver.

