Un militante de la ciencia
Marcelino Cereijido es un ejemplo viviente de la calamidad que sufrió la ciencia argentina durante la segunda mitad del siglo 20.
Marcelino Cereijido es un ejemplo viviente de la calamidad que sufrió la ciencia argentina durante la segunda mitad del siglo 20. Muchos investigadores e intelectuales como él tuvieron que irse del país perseguidos por las dictaduras militares o por la ausencia de políticas que incentivaran la investigación.
Cereijido tiene 79 años y se exilió en México en 1976. Es doctor en Fisiología y ha obtenido un posdoctorado en Harvard. Fue profesor e investigador en la Universidad de Munich y en la de Nueva York. Se ha especializado en fisiología celular y molecular. Su currículum es frondoso y no deja de ser una ironía de la historia que sus conocimientos sean hoy aprovechados en otras latitudes.
Pese a la distancia, nunca olvidó a la Argentina. Preocupado por lo que él llama el atraso científico en nuestro país, escribió varios libros sobre el tema, como La nuca de Houssay, La ciencia como calamidad y La ignorancia debida, entre otros.
En 2007, visitó Córdoba para dar una conferencia sobre el analfabetismo científico. En ese entonces, le dijo a este diario que “la Argentina no tiene una visión de mundo compatible con la ciencia”.

