Turistas espirituales
El libro de Sergio Carreras, que aparece el próximo domingo, se sumerge en el mundo de quienes emprenden viajes de descubrimiento personal y acaban enredados en grupos coercitivos manejados por dudosos gurúes.
Siesta. Calor. Suena el teléfono en la Redacción del diario. –¿Hablo con un periodista?Veinte minutos después, a buena velocidad, vamos en auto con un fotógrafo en dirección a Villa Carlos Paz. La voz había sonado confiable, segura. Tiempo después pensaría que así es, justamente, como suenan las voces de las personas que llamamos chifladas.–Soy Jesús de Nazareth Busefi. Soy Dios. Estoy con un grupo de mis discípulos excavando la tumba de un antiguo rey, acá, cerca de la autopista. Ya encontramos el sarcófago. Necesitamos un periodista para que sea testigo de una nueva encarnación y de la creación del nuevo universo.No sabemos con qué nos vamos a encontrar y eso nos pone contentos. Tomamos un camino lateral de tierra y rodeamos una colina, siguiendo las indicaciones. Cuando pensamos que estamos perdidos vemos unas camisas y pantalones rotosos enganchados en unos espinillos.Unos metros más adelante hay un auto viejo, una carpa, unas piedras amontonadas sobre un tablón, tres troncos que forman un trípode encima de un pozo y unos seres extraños, marrones, como hechos de barro, con unos globos oculares blancos como huevos, que comienzan a acercársenos de manera amenazante.–¡Ah, son de La Voz !Tratamos de descubrir de dónde proviene el grito. Entre los árboles aparece un hombre de unos 60 años, enclenque, petiso, despeinado, canoso, un náufrago que vomitó el universo. Nos abraza como si nos conociera de vidas pasadas y llevara siglos esperando nuestra llegada. Eso reduce la desconfianza de sus acompañantes que, ahora podemos ver, no son aliens sino un grupo de adolescentes apenas vestidos con bermudas o slips , cubiertos todos de barro, que sólo conservan limpia la piel alrededor de los ojos. Córdoba. 9 de octubre de 1993: "Buscan la salvación del universo en las sierras de Córdoba". Cada uno lo entenderá a su modo. En un lugar de las Sierras cercano a esta ciudad, un grupo de jóvenes llegado de Buenos Aires y dirigido por José Busefi (un hombre de 61 años que se autoproclama salvador del mundo y futuro presidente de la Argentina, en 1995) está excavando un profundo pozo para hallar el sarcófago de un emperador inca, supuestamente asesinado por Jerónimo Luis de Cabrera, el fundador de la ciudad de Córdoba. Con las joyas de este emperador, Busefi dice que salvará el país, primer paso para desentrañar todos los misterios del universo y salvar a la humanidad.Las palabras brotaron ayer por la tarde sin la menor duda de los labios de este hombre grande, quien afirmó que llegó a ese lugar de la provincia por una revelación divina y ayudado por fuerzas extraterrestres. Una Bandera argentina, una carpa con el rostro de Perón, casetes con tangos de Gardel y discursos de Evita, eran parte del precario equipaje con el que viajan seis personas y que en conjunto ayer formaban un fotograma de una película de Fellini.José Busefi dijo dirigir el Movimiento Amor Justicialista y, después de haber vivido toda su existencia en la honestidad y la pobreza, la revelación divina lo llamó a buscar el sarcófago para ayudar al país. "El día de hoy –afirmó– fue dirigido por Dios y fuerzas universales para honrar el nacimiento de Juan Perón".Los cinco jóvenes que lo secundan dijeron acompañar al "maestro" en su recorrido para luego ayudar en la tarea salvadora. A unos seis o siete metros de profundidad encontraron una vertiente ("su agua curará todos los males", acotó Busefi) y, un poco más abajo, las piedras que supuestamente indicarían la presencia del sarcófago.En compañía de un perro al que llama Blanco Belén, Busefi fue mostrando todas las señales pétreas que él piensa son de origen indígena y extraterrestre, e invitó a los reporteros de este diario a firmar junto a él y sus acompañantes el acta fundacional de la nueva era, que habrá de transformar la historia. Es para destacar que entre los jóvenes hay algunos que no alcanzan la mayoría de edad, a lo que se agregan los interrogantes que siembra esta tarea redentora en medio de las Sierras.Busefi negó intereses económicos o religiosos con su tarea. Agregó que este presunto pozo inca ubicado en las "sierras de oro" (de Córdoba) es solamente uno de los 10 que existen en el país. Dijo también haber llamado a altas autoridades políticas y militares de la provincia para participarlas de su tarea. Pero no respondieron.Sin más casa que una carpa y sin otra protección que su enorme fe, los seis se despidieron ayer al lado de una bandera, y luego apuraron su tarea excavadora en búsqueda de promesas. ...............................................................Datos que no entraron en esa crónica: 1) En un tablón, Busefi y sus colaboradores estaban armando un cuerpo con piedras que iban sacando del pozo. Tenían forma de muslos, pantorrillas, brazos, torso. Faltaba la cabeza y un pie. Eran piedras asombrosamente parecidas a miembros humanos.2) Al atardecer, con el fotógrafo tuvimos que firmar un pergamino, el Acta Fundacional del Nuevo Universo. Antes y después de la firma, había que frotar las manos vigorosamente, sin detenerse, con los ojos cerrados, en una especie de rezo. Busefi cantó un tango, con letra arreglada para la ocasión. Yo me esforzaba para no sonreír y el fotógrafo, Hugo, estaba muerto de miedo y espiaba por un ojo.3) Los muchachos que acompañaban a Busefi estaban flacos, extenuados de tanto cavar. Se lavaron y vistieron de manera decente para firmar el pergamino, y luego volvieron al trabajo. 4) Al día siguiente, cuando salió publicada la nota, recibí una llamada de Villa Carlos Paz. Era una mujer. Decía que uno de los chicos que aparecían en la foto era su hijo. No lo veía hacía meses. Fue la primera vez que alguien me hizo referencia a una secta. Hoy está claro que el nuevo universo que creamos aquella siesta junto a la autopista resultó ser tan bueno y tan malo como el que ya existía. O, al menos, no he recibido quejas.
Me pregunto ahora: ¿qué habrá sido de la vida de Busefi?
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Llavallol, Buenos Aires. Octubre de 2013.
¿Dónde estaría Busefi? Bueno, no era difícil: en Internet. Encontré más de 20 videos en YouTube. Una rara alegría me invadió al volver a verlo, tantos años después.
Contacté al autor de los videos. Un tocayo. Cuando vi su foto en Facebook, me acordé de él: era el que tenía barbita candado, y que justo estaba saliendo del pozo, todo cubierto de barro, cuando llegamos.
–¡Hola, Sergio! No sé si te acordás de mí, soy un periodista de Córdoba. Hace muchos años hice una nota con Busefi. Te quería preguntar si me podías contar las últimas novedades sobre él, o si hay algún sitio al que me puedas guiar para leer. Saludos y gracias.
–Hola. Busefi se encontraba internado en un Hospital Psiquiátrico. Finalmente, hace un par de años murió. Quien lo asistió en ese tiempo de encierro fue su hermano. Durante ese período yo hice tres canales en Internet para él, en donde hay bastante información por si te interesa (...) Si necesitás alguna información más podés preguntarme; algunas cosas todavía no publiqué. Gracias. Te mando un saludo.
22/10/13:
–Gracias por la respuesta tan completa, Sergio. Ahora me pongo a ver todo ese material. También te quería preguntar: ¿vos estuviste en Córdoba cuando vino Busefi a hacer una excavación cerca de la autopista a Carlos Paz? Ahí fue donde lo conocí. Abrazo y gracias.
23/10/13:
–Sí, yo estuve ese día y también estoy en la foto del diario, te recuerdo perfectamente. ¡Ya pasó tanto tiempo!
–Gracias por responder, Sergio. Te hago otra pregunta, y me gustaría poder publicar tu respuesta: ¿Cómo llegaste a esa situación, a estar cavando un pozo tan lejos de tu casa, con otros chicos, siguiendo sin dudar a Busefi? ¿Cómo fueron tus días previos y tus días siguientes a ese día? Perdón si soy molesto. Abrazo.
24/10/13:
–Ahora te voy a resumir un poco porque no tengo tiempo. Todos los que estábamos en esa foto conformábamos un Movimiento Político Espiritual con base justicialista. Busefi era nuestro maestro y tres o cuatro meses antes del viaje, uno de nosotros tuvo una visión en una elevación espiritual que hacíamos a diario, en el cual recibió un mensaje sensorial donde teníamos que viajar a Córdoba para rescatar oro enterrado por los últimos líderes de la Civilización Inca hacía algunos siglos atrás, porque estaban siendo perseguidos por los conquistadores españoles y no querían que lo encontrasen. Ese oro una vez retirado se pensaba donar al Estado argentino para que se pague toda la deuda externa del país. Ese fue el incentivo y la misión. Por eso fuimos (...).
Me pongo a ver los videos de Busefi. Están numerados. Suelto el primero. Busefi está más viejo, con larga barba blanca, y lo veo más gordo que en mi recuerdo. La habitación en la que habla tiene las paredes totalmente cubiertas por sus dibujos, iguales a los que me regaló cuando lo conocí al lado de la autopista.
“Querida humanidad, familia del mundial mundo argentino, les habla y doy fe, de ser el Maestro Dios, y redentor de libertadores incorporado a la vida cívico militar del mundial mundo argentino como el doctor profesor Jesús de Nazareht Busefi. Busefi es mi apellido de evolución por haberme incorporado al cuerpo de un difunto en muerte biológica y que permitió por orden del supremo hacedor incorporarme para transmitir para toda la humanidad el superior conocimiento de la eterna eternidad y de todo el universo. Soy Maestro Dios y hoy puedo ser filmado por primera vez en mi despacho y sede del gobierno dios celestial en mi condición de director general del Universo y comandante supremo del navío universal y teniente general de todos los ejércitos invisibles y visibles, porque yo soy el Maestro Dios, soy el dios del ojo volcánico…”.
Y sigue así un rato largo.
Un video diferente es el titulado “Busefi en el Parque Industrial de Burzaco”. Ahí Busefi está más joven, afeitado y sonriente. Camina hablándole a la cámara, por la calle de tierra de un barrio pobre. Señala un hotel, que dice servirá “para que haya una gran procreación” destinada a hacer crecer el Movimiento Amor Justicialista. Luego entra a la fábrica, donde un grupo de obreros maneja grandes máquinas, observados por retratos de Cristo, Perón y Evita.
Luego de esos sueños inconmensurables, Busefi fue internado en el psiquiátrico. Y esa es la prueba de la divinidad de Busefi. Sí era el salvador. Y lo encerramos, y lo llenamos de pastillas y lo crucificamos, como acostumbramos hacer en estos casos.
El autor
Sergio Carreras es periodista de investigación, autor de los libros La sagrada familia. Política y corrupción en el Poder Judicial; El reino de los Juárez y Los niños de hielo. Ganó los premios Maria Moors Cabot, SIP y Herald. En La Voz del Interior ha publicado numerosas investigaciones sobre grupos que suelen ser denominados sectarios, varias de las cuales motivaron la apertura de causas judiciales en diversos lugares del país.

