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Todos a escena

Finalmente se confirmó una de las razones por la que hay tantos notorios “hechos de sangre” irresueltos en la Argentina: las imágenes del procedimiento realizado por peritos de la Policía Federal en el departamento del fiscal Alberto Nisman revelan que los expertos argentinos en la recolección de evidencia no sólo no preservan ninguna escena del crimen, sino que al irrumpir en masa sobre ella la destruyen prolijamente en cuestión de minutos.

08 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Todos a escena

Finalmente se confirmó una de las razones por la que hay tantos notorios "hechos de sangre" irresueltos en la Argentina: las imágenes del procedimiento realizado por peritos de la Policía Federal en el departamento del fiscal Alberto Nisman revelan que los expertos argentinos en la recolección de evidencia no sólo no preservan ninguna escena del crimen, sino que al irrumpir en masa sobre ella la destruyen prolijamente en cuestión de minutos. "Dentro de la ciencia criminal hay una postura ecológica que se queja de la contaminación de las escenas del crimen, pero en Argentina no sólo que las contaminan sino que las reducen a ruinas", asegura Pericia Clave de Gómez, titular de la Sociedad Protectora de Escenas del Crimen, entidad sin fines de lucro que impulsa la preservación de estos lugares altamente sensibles.En principio, estas graves falencias en criminalística tienen que ver con el método argentino de levantamiento de pruebas en el lugar de un delito, procedimiento que es conocido con distintas siglas: ET (En Tropel), MTM (Método Tipo Malón), ACB (A la Carga Barracas) o VPT (Vamos Por Todo).Sea cual fuere la denominación, es una forma un tanto caótica de hacer el trabajo, según asegura el prestigioso criminalista trasandino Sherlock Sepúlveda. "El ingreso de peritos policiales argentinos a una escena del crimen podría compararse con una estampida de rinocerontes, seguida por otra de bisontes", agrega el especialista, quien sin embargo desmiente rumores de que en algunos casos se utilicen palas mecánicas para levantar pruebas.Algunas voces autorizadas consideran que esta forma de actuar no sólo responde a pautas culturales muy arraigadas en el ser nacional, sino también a la influencia del "Curso sobre cómo actuar en la escena del crimen", dado a policías argentinos en la década de 1960 por el célebre inspector jefe de la policía parisina, Jacques Clouseau.Los expertos consideran que el "método Clouseau" está marcado por la torpeza e incluye acciones tales como tropezar con el cuerpo de la víctima, disparar accidentalmente el arma utilizada en el hecho, sembrar huellas digitales propias en el recinto o preguntar si alguien verificó que la víctima esté realmente sin vida una hora después de iniciados los procedimientos.Los especialistas que observaron las imágenes de la actuación en el departamento de Nisman aseguran que (entre otras irregularidades) no se establecieron los tres perímetros que el protocolo establece para proteger la escena: el "perímetro pericial", el "judicial-policial" y el "público". En el primero sólo ingresan el fiscal, los testigos y los forenses. En el segundo trabajan los agentes policiales, funcionarios judiciales y algunos peritos, y en el tercero, los consorcistas y curiosos en general.Sin embargo, quienes conocen estos procedimientos aseguran que este tipo de división fue eliminado por ser considerado elitista y discriminatorio. Ocurrió que los del segundo perímetro se consideraron discriminados por no poder acceder al primero, y los curiosos reaccionaron de la misma forma ya que sólo podían mirar desde lejos."Muchos privilegios, entre ellos los de sangre, fueron eliminados en su momento por la Asamblea del Año XIII, por lo que se considera inadmisible y anacrónica la subsistencia de secciones VIP claramente discriminatorias en las escenas del crimen en pleno siglo 21", reza la disposición del Inadi por la cual se exigió la eliminación de estos perímetros.A tal punto fueron eliminados que por algunos pesos los curiosos (antes relegados al tercer perímetro) pueden acceder a una visita guiada por la escena del crimen a cargo de algún funcionario actuante.