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Sueldos cautivos

¿Qué se puede hacer con una carta de amor/desamor? entre otras tantas cosas: Arte Contemporáneo.

03 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Sueldos cautivos

La fuga de Joaquín "el Chapo" Guzmán de un presidio de "alta seguridad" de México encendió la luz de alarma en el Gobierno nacional, temeroso de que, por efecto contagio, se reinicien las fugas en masa de los establecimientos penitenciarios argentinos. "Desde que padecimos el Efecto Tequila, tenemos mucho miedo a las cosas que pueden llegar de México. Por ejemplo, ahora estamos monitoreando las nuevas e inquietantes fotos de Cristian Castro", se sinceró un funcionario de la Casa Rosada mientras relojeaba unas instantáneas del cantante, maquillado y vestido mínimamente con lencería de Victoria Secret.Incómodas, húmedas, minimalistas, desprovistas de todo glamour , con mínima privacidad y habitadas de gente con pésimos hábitos, las cárceles del país están lejos de ser un buen lugar para recluirse. Además, los penales nacionales no se destacan por su alta seguridad."Muchos fueron construidos por el sistema llave en mano, pero a la llave se la dieron a los reclusos", se quejó el veterano penitenciario, José Gayola. Y hay otro elemento no menor para temer el efecto contagio: cada vez hay más narcotraficantes presos en la Argentina, un fenómeno absolutamente inexplicable para el país, ya que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, polemizó con el mismísimo Papa y aclaró en su momento que en la Argentina no se consume ni se produce droga, no hay búnkeres, ni cocinas, ni organizaciones de traficantes, ni teros, ni mulas, ni balanzas, ni nada, sino que como Dios es argentino, seguimos siendo país de tránsito.La alarma de todos modos está activada, porque hay señales inquietantes, por ejemplo, un incremento sensible en la venta de picos y palas en ferreterías cercanas a los distintos complejos penitenciarios del país. Y la publicación de avisos clasificados como el aparecido en el diario especializado en trascendidos El Rumor, de Chile, en el que se lee: "Se necesitan mineros de cualquier nacionalidad con experiencia en excavaciones de galerías subterráneas. Buenos sueldos. Contactarse con el señor Gordo Ganzúa – Penal de Devoto. Argentina. Absoluta reserva". Estos indicios pusieron en guardia al Gobierno, consciente de que la opinión pública todavía recuerda la fuga de una murga completa del "Vatayón Militante" (con redoblantes y cotillón incluido) del Penal de Ezeiza en 2013, a través de un extenso túnel. Cabe aclarar que esta proeza escapista es considerada desde su concreción como uno de los logros de la política de animación y entretenimientos del recordado extitular del Servicio Penitenciario Víctor Hortel. Se planteó, entonces, cómo evitar las nuevas evasiones sobre todo en estos volátiles tiempos electorales. Se decidió entonces que un buen aumento de sueldos era la solución. ¿Qué se logró con este aumento? Que cientos de presos abandonaran sus planes de fuga, por lo menos hasta después de las elecciones presidenciales. Que los reclusos del Servicio Penitenciario Federal sean los mejor pagados de la región y posiblemente del mundo. Que con un par de aumentos más empiecen a tributar Ganancias. Que ganen un 46 por ciento más que los jubilados que cobran el mínimo. Para defenderse de algunas críticas, desde el Gobierno se hizo hincapié en que no eran tantos los presos asalariados. "Quienes critican que se les pague a los presos deberían evaluar que cobrando todos los meses estos sujetos se van a quedar adentro, y que si se las toman por falta de pago, vuelven a reventar puertas, al asalto calificado, etc.", reflexionó un funcionario, quien agregó: "Es verdad que los jubilados cobran un 46 por ciento menos, pero no lo veo a don Cosme como rompepuertas, motochoro o asesino serial. No sé si me entienden".Finalmente, el vocero juró por Alicia Kirchner que no todos los presos van a cobrar los seis mil pesos. "El máximo está reservado para los más pesados, los asaltantes de bancos y blindados, los secuestradores, los boqueteros. Bajo ningún concepto le vamos a pagar seis lucas por mes a un punga o a un arrebatador de carteras", aseguró.Superada en parte la polémica, tal vez a alguien le dé más bronca lo poco que cobra un jubilado que lo que finalmente se le paga a un recluso.