Si lo prohibido es tentador; lo permitido, mucho más
Las drogas que más matan en el mundo son las dos legales, el tabaco y el alcohol, siendo esta última la más preocupante para la salud hoy. Daniel H. Gómez.
Las drogas que más matan en el mundo son las dos legales, el tabaco y el alcohol, siendo esta última la más preocupante para la salud hoy. Lo ilegal va contra el marketing . Si legalizamos las drogas podremos hacer de éstas un mejor negocio aun, como sucede con el alcohol.El debate de la lucha contra el narcotráfico lleva a replantearse, entre otras cosas, un cambio de estrategias en la lucha contra la droga. Esta debe estar fundamentada desde la libertad, que apunta a alimentar la reflexión. Hoy los jóvenes tienen la libertad de decidir sobre una epidemia que no perdona, que seduce y también mata. La infiltración de la droga es una agresión contra la que los jóvenes se ven obligados a defenderse y enfrentarla en la época más difícil de su vida, la adolescencia, luchando a la vez contra la imagen marquetinera que ya tienen las drogas legales.En este sentido, no se puede dejar de mencionar el rol adulto relacionado con la venta indiscriminada de alcohol y cigarrillos a menores desde púberes, y la progresión alarmante del consumo. Los interrogantes en una ley de despenalización deberían ser: ¿Cuál es la cantidad permitida para uso personal? ¿Cómo distingue el policía al consumidor del vendedor? ¿Está facultado para hacer tal evaluación? ¿Cuál es la herramienta que se le da al juez para distinguir vendedor minorista y consumidor? ¿Se favorece a los vendedores, en perjuicio de la sociedad? El aumento en la oferta de droga, ¿se debe a la penalización o a la corrupción en la conducción política de los países? Como dice Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, postular la despenalización hoy es ir contra la seguridad, contra la salud y contra el bienestar de la población. Un debate responsable debería contemplar intensas campañas preventivas (no "marketineras") y máxima asistencia sanitaria al consumidor. Asimismo, es fundamental desinstalar en la población la creencia de que no se puede combatir el comercio ilegal de drogas.Para todo esto es necesario una política de Estado concreta, funcionarios valientes y creativos, padres presentes y comprometidos con el bienestar de sus hijos, maestros y profesores atentos a una problemática que no está en su currícula, pero sí en la vida de sus alumnos. En suma, es necesario desintoxicar nuestra propia cultura.

