Salud y espíritu, en clave de tai chi
La mendocina Alejandra Oliva, campeona mundial de este arte marcial, nos da consejos para aprender a conectar con uno mismo.
El tai chi chuan, como sucede con casi todos los aspectos de la milenaria cultura china, es tan antiguo que, en lo que respecta a sus orígenes, el límite entre la verdad histórica y la fantasía está desdibujado. Pero como toda historia debe tener un principio; se cree que este arte marcial nació de la siguiente manera: una tarde de hace setecientos años, un monje taoísta llamado Zhäng Sän Fëng, que vivía en los montes de Wudang, escuchó un graznido que interrumpió su meditación y decidió salir a buscar a ese pájaro inoportuno. Al acercarse a un árbol, vio a una grulla blanca posada sobre una rama mientras se enfrentaba con pico y garras a una serpiente que quería trepar por el tronco. El ave atacaba y la serpiente se defendía y contraatacaba, para el ave defenderse y contraatacar.
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