Temas del día:

Remezones electorales

El primer ministro laborista noruego, Jens Stoltenberg, se camufló como taxista y recorrió las calles de Oslo levantando pasajeros anónimos para hablar con ellos de política ante la cercanía de las elecciones

19 de agosto de 2013 a las 12:01 a. m.
Remezones electorales

El primer ministro laborista noruego, Jens Stoltenberg, se camufló como taxista y recorrió las calles de Oslo levantando pasajeros anónimos para hablar con ellos de política y de cuestiones referidas a los arenques (pescado nacional noruego), ante la cercanía de las elecciones legislativas en las que podría perder el poder.

Fuentes nórdicas aseguraron que la iniciativa taximetrera le habría servido al premier para tantear una posibilidad laboral en caso de que, efectivamente, se concreten las previsiones electorales.

Más allá de estos comentarios insidiosos, lo cierto es que los videos de esta experiencia de acercamiento al “noruego común” fueron analizados minuciosamente en la Casa Rosada, ya que se consideró a la iniciativa como una forma efectiva de averiguar qué le vieron los votantes bonaerenses a Sergio Massa, para preferirlo a Martín Insaurralde, aun cuando este último tenía una foto con el Papa (“Podría decirse que las urnas también le mandaron un mensaje a Francisco”, arriesgó un analista K, al tratar de distribuir los costos de la derrota).

“Massa es como la indescifrable criatura del Lago Ness, sacó la cabeza del agua, pero todavía no se sabe qué es”, sentenció con cierta rima un intelectual K especializado en especies subacuáticas y aficionado a la poesía. “Si copiamos el experimento noruego y nos trepamos a los taxis, seguramente podremos develar el misterio de su cosecha de votos”, agregó. “De paso nos podemos hacer unos mangos extras. ¡Todos a los taxis!”, arengó.

Apenas la idea comenzó a circular, sorpresivamente varios punteros oficialistas y no pocos funcionarios se mostraron encendidos partidarios de copiar la experiencia de Stoltenberg y hasta se ofrecieron como voluntarios. “Lo que pasa es que los compañeros estaban algo confundidos con lo de ‘copiar la experiencia noruega’ y pensaban que había que conducir los taxis en Oslo. Hubo que explicarles que difícilmente en Noruega supieran quién era Insaurralde, sobre todo si apenas lo conocían en algunos distritos del conurbano”, explicó unos de los impulsores de la idea.

Ahí el entusiasmo comenzó a mermar porque, a diferencia de Oslo, manejar un taxi en los partidos que rodean a Buenos Aires es bastante más complicado. “En lugar de hablar de política van a sacar un fierro y te van a pedir la recaudación”, reflexionó un dirigente, al considerar la potencial conducta de algunos de los pasajeros.

La discusión estaba empantanada en este punto cuando para alivio de todos llegó la distensión: la confirmación del triunfo electoral en la Antártida cambió el ánimo en la Casa Rosada, ya que dejó claro que no todo está perdido. “El electorado antártico es un ejemplo de la persistencia de las convicciones por encima de las privaciones y las carencias: continuaron votando por el modelo a pesar de que Arturo Puricelli los dejó sin comida y sin combustible cuando era ministro de Defensa”, bramó exultante un asesor presidencial, mientras encabezaba un trencito de la victoria por el Salón de los Bustos.

De todos modos, el funcionario se preocupó por aclarar que lo de Puricelli no fue un bloqueo, sino que, entre el tema de fragata Libertad en Ghana y los buques de la Armada que se hundían en los puertos, se le pasó la campaña Antártica. “¿Quién no se olvidó alguna vez de algo?”, agregó.

También se aclaró que el voto antártico no se logró por promesa de provisiones, sino por la vigencia de las convicciones.

“Pensar que muchos argentinos nos castigaron en las urnas porque les sacamos unos pesos de sus supersueldos por Ganancias o porque no les vendemos dólares para viajar por el mundo, y en el casquete antártico nos votaron aun cuando tienen que salir a cazar pingüinos emperadores o a recolectar plancton o krill para comer”, reflexionó un militante conmovido por los guarismos que llegaron desde el continente helado.

De más está decir que, de ahora en adelante, el distrito antártico contará con los favores de la Casa Rosada. Una versión muy fuerte indica que ya se estaría preparando un cargamento de caloventores, salamandras, calzas térmicas y sopas instantáneas, que sería lanzado desde el aire sobre las bases para mimar a los votantes. Todo parece indicar que en el Sector Antártico Argentino terminaron las épocas de la caza y recolección y del pingüino a la llama. Enhorabuena.