Qué se puede hacer con el billete
Infinidad de películas tienen como protagonista principal al dinero.
Infinidad de películas tienen como protagonista principal al dinero. El color del dinero (1986), de Martin Scorsese, es un mar de billetes donde nada Paul Newman. Casino (1995), tres horas del mejor Scorsese y en un mar de fajos verdes se zambullen Robert De Niro, Sharon Stone, Joe Pesci y James Wood. Imposible no clavar el zapping en esa obra maestra. La comunidad (2000), de Alex de la Iglesia, también gira en torno al vil metal. Pero la vileza cobra una domesticidad patética y cargada del mejor humor negro español. Argentina tiene su cine monetizado con Plata quemada (2000), El Aura (2005) y Nueve Reinas (2000), estas últimas dos del director Fabián Bielinsky. El caso de Nueve Reinas es especialmente interesante al combinar la dosis exacta de plata y argentinidad (etimológicamente proviene de plata, por argentum en latín). Los anglosajones son expertos en la literatura dineraria. Existe infinita cantidad de obras que aluden al tema, pero Dinero (1984) del inglés Martín Amis, es una obra genial, cruel y divertidísima. Ideal para ejercitar el cinismo. La invención de la soledad (1982), de Paul Auster, aborda con la poética habitual del autor norteamericano, la zona de intersección entre la paternidad, la filiación, la herencia –material y emotiva– y el dinero.

